Ronaldinho lidera a un Barcelona pletórico que vapulea al Madrid
Eto'o completa su particular venganza marcando el primer gol y forzando un claro penalti

Ronaldinho y Eto'o manifiestan su alegría cuando el camerunés consiguió abrir la portería madridista
El Barça dio un toque de atención a la Liga tras imponerse al Real Madrid con un rotundo 3-0 que vistió con un festival de juego adornado con detalles de equipo cinco estrellas. Todo se inició tras un error descomunal. Hasta el craso despiste de Roberto Carlos, el juego transcurría por los derroteros previstos. El Barça no escondía su pasión por el ataque construida bajo el toque. Los azulgrana dominaban el esférico vislumbrando la consistencia que han demostrado durante toda la temporada. La respuesta era endeble. El Madrid abusaba de la búsqueda del individualismo. Figo, ajeno al constante abucheo del Camp Nou, era el único que exhibía sus cualidades. El resto caía en el excesivo sobeteo sin llegar a poner en apuros a la pareja de centrales zulgrana. Bajo estas premisas transcurrió la primera media ora. El Barça creaba más y mejor con un Ronaldinho celestial. Sus botas, que huelen a Balón de Oro, destilaban una magia imposible de describir. El brasileño estaba enchufado como en sus mejores ocasiones. Pese a la superioridad exhibida, Casillas no pasaba por excesivos problemas salvo en una espuela de Eto'o que acabó atrapando tras un rebote en sus piernas. El Madrid pagaba las carencias de su centro del campo. Guti y sobretodo Beckham se veían incapaces de nutrir de balones a sus delanteros. Salvo un par de internadas, una del inglés y otra de Roberto Carlos, los merengues ni se acercaban a Valdés. Un monumental error resaltó las virtudes de unos y las carencias de otros. Un pícaro Eto'o empezaba a degustar su particular venganza aprovechando el regalo de Roberto Carlos al no proteger un esférico que debía ser de Casillas. Exhibición azulgrana El tanto desató las riendas del Barça. Cómodos con el marcador y confiados con su juego, Van Bronckhorst ensalzaba la superioridad azulgrana batiendo a Casillas con el exterior tras una jugada celestial. El sello del duelo estaba definido. Ronaldo encrespado soltaba una entrada a Belleti. Deco reiteraba su sobriedad. Puyol su mando. Ronaldinho su clase. El Barça navegaba a placer marcando el ritmo del partido a conveniencia. Tanto se gustaban los jugadores azulgrana que dos acciones aisladas del Madrid, Zidane y Owen, estuvieron a punto de acercar el marcador. Un exceso de celo que concluyó con los gritos de Puyol y de Rijkaard. El Madrid era incapaz de generar peligro. Figo ya abusaba del balón y ni la entrada de Owen lograba atajar la presión azulgrana. El Camp Nou babeaba con sus muchachos. Hasta las lesiones de Larsson y Belleti dolían menos. La guinda del pastel la puso Eto'o. El camerunés se montó una cabalgada desde el medio hasta quedar emparedado por Guti y Samuel. Ronaldinho cerraba el festival. El Barça había marcado el territorio reforzando su liderato al frente de la Liga. Samuel Eto'o, autor de un tanto y protagonista del penalti que supuso el 3-0, consumó su particular venganza y fue uno de los destacados en la lección impartida por el Barcelona, que fue muy superior al Real Madrid. Los azulgrana vuelven a poner tierra de por medio en la clasificación tras firmar una completa actuación con Xavi y Deco, perfectos en la creación, y Eto'o magnífico como estilete. El camerunés, además, aumenta hasta diez sus goles en el presente campeonato. Demasiada diferencia Los azulgrana no dieron opción alguna a un rival que no creyó en su suerte y tuvo que claudicar ante la superioridad del rival. Y es que el equipo de Frank Rijkaard demostró su superioridad en todo momento, manejó el partido a su antojo y pudo ganar por mayor diferencia de goles. El dilema, con el balón o sin él, no admite discusión en equipos con tanto talento. En partidos como éste, para ganar, ese detalle que en otros encuentros no tiene importancia, determina el vencedor del choque y hoy el balón fue para el Barcelona. Con intensidad y sin tregua, los de Rijkaard mostraron sus armas desde el inicio. Actuaron con la punta de agresividad necesaria y crearon muchas dudas a un rival que dio pocas señales de vida. Los azulgrana lo tuvieron claro desde el principio y no fallaron para distanciar al Real Madrid.