Diario de León

Comienza la freza de las truchas con los furtivos de espectadores

Un buen frezadero precisa corriente suave, poca profundidad y un lecho de gravas finas

Miembros de la Asociación Riomonte en plena faena de rastrillado de grava de los fondos en el Porma

Miembros de la Asociación Riomonte en plena faena de rastrillado de grava de los fondos en el Porma

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Pedro Vizcay - león
León

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Finaliza el otoño y, como cada año, las truchas que todavía conservan su instinto reproductor comienzan a situarse en las proximidades de los tradicionales frezaderos. Allí, sobre las finas gravas del fondo a escasa profundidad, y siempre que la climatología se muestre favorable, en breves días comenzará a cavar los nichos donde situará la puesta de huevos bajo la atenta custodia de los grandes machos que acudirán prestos para depositar su germen. Toda una ceremonia que, en demasiadas ocasiones, tiene en el furtivo un espectador de excepción y desde hace pocos años otro no menos dañino, el cormorán grande. El comienzo de la freza, o friega, según la terminología comarcal, no se produce al mismo tiempo en todos los ríos, adelantándose en el Bierzo y en los cursos bajos y retrasándose en las áreas de montaña donde las aguas discurren más frías. Coincidiendo con el final del otoño y el comienzo de las fechas navideñas las truchas comienzan a moverse hacia los frezaderos tradicionales. Un buen frezadero debe disponer de corriente suave, poca profundidad y un lecho de gravas finas donde los machos excavarán los nichos con potentes movimientos de todo su cuerpo. Las hembras irán acudiendo a depositar las huevas que, de forma inmediata, serán fecundadas por los machos. El esperma servirá también como fijación que mantendrá la puesta sujeta a la gravilla hasta que, con el aumento de la insolación de marzo y consiguientemente de la temperatura del agua, eclosionarán los alevines. Durante cierto tiempo estos alevines recién eclosionados se alimentarán de la vesícula hasta que, desprovistos de ella, deban hacerlo por sus propios medios. Las pérdidas suelen ser muy importantes, considerándose un buen resultado cuando entre un 10 y un 20 % consigue llegar a adulto. Solo así se explica la enorme cantidad de huevos depositados por las hembras que, a partir del tercer año de vida y a veces en el segundo, ya son fértiles. Pero el principal problema no son las pérdidas naturales, sino la acción de los furtivos y la contaminación. En efecto, las concentraciones de truchas en los lugares tradicionales son perfectamente conocidas y apreciables a simple vista, lo que representa una clara tentación para los desaprensivos. Una garrafa bien manejada puede acabar con un frezadero en pocos minutos. La cucharilla también resulta un arma letal, ya que las truchas en esta situación tienen un alto instinto de defensa territorial, por lo que atacarán a cualquier intruso que invada su territorio. Buenas perspectivas Los caudales medios y estables de los ríos durante el último mes han creado una situación favorable y se están apreciando concentraciones de truchas en algunos ríos como el Porma y el Órbigo. Si los caudales hubiesen sido altos las pintonas habrían ascendido hacia las cabeceras de los arroyos, lo que garantizaría la buena salud de los alevines que, más tarde, derivarían de nuevo hacia aguas bajas. La escasez de agua en los ríos regulados ha motivado que los desplazamientos hayan sido escasos y que las truchas se situasen en frezaderos próximos. En los ríos no regulados todavía no se aprecian concentraciones significativas salvo en zonas empozadas o debajo de los puentes. Precisamente durante el mes de noviembre miembros de la sociedad Riomonte, coordinados y asesorados por agentes forestales han llevado a cabo una interesante labor de adecuación de frezaderos en el río Porma. El trabajo ha consistido en rastrillar los fondos de grava que aparecen casi soldados por los lodos y otra materia orgánica. El hecho de que exista una presa en cabecera y que el caudal esté regulado reduce el movimiento de las gravas y arenas que de forma natural realizaban las crecidas. Los fondos están muy sucios y muchos frezaderos han desaparecido. Tras cuatro jornadas de limpieza ha sido la propia guardería la que ha aconsejado suspender los trabajos al comprobar que las «pintonas» comenzaban situarse para iniciar la reproducción. También y de forma preocupante los miembros de Riomonte que participaron en los trabajos han constatado la presencia de una nutrida colonia de cormoranes pescando en las inmediaciones de los Cotos del Condado 1 y 2.

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