La primera mitad de la competición ha dejado un sabor agridulce en esta campaña
La quinta temporada en LEB, la segunda con Ángel Jareño en el banquillo, ha dejado un sabor agridulce. La renovación en la plantilla fue casi total y sólo el capitán Martín Ferrer y el estadounidense con pasaporte español Mike Higgins continúan en el equipo, con respecto al equipo del año pasado, aunque hay caras conocidas como la del base Borja Larragán que jugó en León hace dos años o la del canterano Rubén Méndez, que optó por retornar a su tierra natal. En materia de fichajes la decepción llegó co la marcha de Urtasun, respescado por Pamesa. El comienzó del equipo fue duditativo y llegó a la cuarta jornada con un único triunfo, pero ahí se produjo un punto de inflexión que llevó a Baloncesto León a sumar nueve triunfos en diez partidos -con el pinchazo de Fuenlabrada- lo que le aupó a la parte alta de la tabla. Pero en el mes de diciembre llegó el bajón y tras una primera derrota en Burgos en las semifinales de la Copa Federación el equipo fue a menos y acabó cediendo los dos últimos partidos disputados en el Palacio de Deportes con el Plasencia y el Tarragona, lo que le descolgó de la cabeza y le apartó de la disputa de la Copa del Príncipe.