Castresana renuncia a una oferta suculenta para seguir en Ademar
El pivote y el club tienen ya perfilada su continuidad para las próximas tres temporadas

El pivote ademarista en un reciente partido de Liga Asobal
Pudo más el corazón que la cabeza; lo sentimental que lo meramente económico. El pivote del Balonmano Ademar, Héctor Castresana, ha rechazado una muy suculenta oferta de un club de División de Honor B -el Algeciras- para seguir ligado al Ademar. El club gaditano, que en estos momentos lidera la División de Honor con trece victorias en quince partidos, es un serio aspirante para jugar el próximo año en la máxima categoría y ha iniciado ya gestiones para reforzarse. Y entre los principales candidatos para reforzar su plantel figuraba el pivote leonés. Según ha podido conocer este periódico, el club andaluz realizó a Héctor una oferta que supone prácticamente tres veces más de lo que percibe actualmente en el Ademar. Sin embargo, prefirió declinarla para seguir vinculado al proyecto deportivo del club marista. Es seguro que en la decisión del jugador local han pesado diversos factores. El primero, el familiar y especialmente su deseo de seguir cerca de su hijo de corta edad; el segundo su deseo de no salir de León para seguir vinculado a su equipo de siempre y el tercero su aspiración de continuar su incipiente carrera política en las filas de la UPL. Estas tres cuestiones pesaron sobremanera en su balanza particular y el capítulo económico perdió definitivamente la batalla. Es más, el propio Castresana ha manifestado siempre que le gustaría mucho poner fin a su carrera deportiva en León, vistiendo la camiseta del Ademar. Así las cosas, el club y el jugador tienen prácticamente perfilada su continuidad para las próximas tres temporadas. Su nuevo contrato también incluirá una mejora económica respecto al actual, aunque todavía seguirá lejos de la oferta del Algeciras. Con 28 años de edad, Héctor Castresana es uno de los jugadores más queridos por la afición por su carácter y por defender siempre la camiseta marista poniendo el alma en cada partido.