La Deportiva obtiene en Lemona el punto más trabajado del año (0-0)
Los bercianos supieron hacer frente a las bajas en un campo que estaba casi impracticable
La Sociedad Deportiva Ponferradina sacó un punto muy valioso de Lemona, no tanto por lo que supone un empate en el feudo de un equipo de mitad de la tabla, si no por las adversas circunstancias en las que el cuadro berciano tuvo que afrontar el encuentro. Para empezar, faltaban siete jugadores de los cuales la mayoría son utilizados habitualmente por Tomé. Por si no fuera suficiente con ello, pasada la media hora a Toñín le rompieron la nariz y como es lógico se vio obligado a abandonar el terreno de juego, entrando Johny en su lugar. Tomé tuvo que cambiar su sistema defensivo, quedando conformada la zaga por Fuentes en banda derecha, Soto y Ribadulla como centrales, quedando Jesús en banda izquierda. Como el equipo estaba integrado por algunos jugadores que no habían actuado antes en la Liga, como es el caso del vizcaíno Gorka Soria, resulta que éste se resintió físicamente después de tanto tiempo sin jugar, ya que en el Rácing de Ferrol apenas disponía de oportunidades. El vasco se retiró mediado el segundo tiempo y eso posibilitó el debut de Guille, el otro refuerzo invernal. Ya cerca del final, un Kaiku extenuado por tener que trabajar contra una zaga que le superaba en número y en envergadura, dejaba su puesto a otro debutante en la Liga como lo es el jugador del filial, Montes. Todo esto obligó a Tomé a terminar el partido con un once formado por Rubio bajo los palos, Fuentes, Soto, Ribadulla y Jesús en defensa, Miguel y Rubén Vega en el medio centro, Fran por la derecha, Johny por la izquierda, con Montes por delante y Guille más avanzado. Esto es, la Deportiva acabó con cinco delanteros sobre el terreno de juego y lo peor era que el partido no estaba para atacar, si no para defender en los deslabazados intentos del Lemona por hacer un gol en cualquiera de los balones aéreos que colgaban sobre el portal de Rubio. Este extraño panorama se veía todavía más incrementado por el deplorable estado que presentaba el terreno de juego. Arlonagusía es un campo que más parece un futbolín por sus reducidas dimensiones, pero es que ayer el césped parecía un campo de minas. El balón no rodaba apenas. Si se intentaba rasear iba botando como una liebre, por lo que la decisión más acertada para evitar complicaciones era pegarle hacia arriba, que es el argumento fundamental ofrecido por el Lemona. Por si no tenía suficiente con tantas bajas la Deportiva, encima resulta que también tuvo que fajarse con un rival incómodo y teniendo que utilizar las mismas armas de su enemigo. Es normal que después de analizar todos estos contratiempos, se pueda y se deba valorar en su justa medida lo que es lograr un empate ante tanta adversidad. Con todo y con eso, de haber estado un poco más atinados los blanquiazules en el arranque del partido, podrían haber logrado algo más que un punto. Dispusieron los de Tomé de dos buenas oportunidades que no se transformaron en gol de verdadero milagro. La primera fue por mediación del manchego Miguel García, que se encontró un balón suelto cerca del centro del campo y no se lo pensó dos veces para pegarle directamente a portería, viendo que el meta Zigor estaba ligeramente adelantado. El balón terminó golpeando en la escuadra, para alivio del público local y del propio Zigor que sólo recuperó la respiración al ver el cuero salir rebotado fuera del campo. Tres minutos más tarde, Rubén Vega se va en solitario por la izquierda y cuando se dispone a poner la pelota al centro del área, se encuentra con la fenomenal reacción del portero vasco que atrapa el cuero evitando males mayores. Después los locales inciaron su recital de fútbol directo sobre Rubio, pero allí emergió una defensa que dio la cara siempre, apoyándose en el trabajo colectivo de todo el equipo que ayer se olvidó (a la fuerza) de las florituras y se puso el mono de trabajo para sacar un punto que sabe a gloria aunque sólo sea por lo mucho que costó ganarlo.