Diario de León

La «batalla» de Lemona refuerza la imagen de la cantera berciana

Tomé sabe que cuenta con 23 jugadores capaces de actuar en cualquier momento El objetivo ahora es recuperar efectivos para recibir al Real Unión el domingo

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Ramón Díez - ponferrada
Ponferrada

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El partido que disputó el domingo la Deportiva Ponferradina en Arlonagusia ante el Lemona tuvo poco juego y mucha pelea, pero en cualquier caso hubo fútbol, quizás un fútbol muy distinto al que se acostumbra por estos lares, pero fútbol al fin y al cabo. El caso es que el domingo fue necesario utilizar unas «armas» diferentes a las tradicionales porque el campo y las características del rival así lo exigían. Había muchas dudas sobre la respuesta que podía ofrecer el equipo de circunstancias armado por Tomé para la ocasión, en vista de las siete ausencias que arrastraba para este partido. Sin embargo, la reacción de los jugadores que actuaron en Lemona puede calificarse de modélica. Empezando por el portero Rubio, que demotró una vez más sus envidiables condiciones para una categoría que ya se le queda pequeña, y concluyendo por los jóvenes delanteros que introdujo el míster en el tramo final, todos estuvieron a gran nivel. Está claro que no se vio un partido bonito, pero nada más llegar al campo, una hora larga antes de la fijada para el comienzo, ya se podía afirmar que allí era imposible jugar bien al fútbol. Pero el Lemona es un rival más, que tiene un campo deplorable, tanto por sus dimensiones como por el circunstancial estado que presentaba el domingo y no quedaba más remedio que coger el toro por los cuernos y salir del trance del modo más airoso posible. Para ello, resultó vital la experiencia de gente que lleva muchas batallas encima, como los defensas Soto, Fuentes, Toñín y compañía, aunque éste último apenas estuvo media hora sobre el campo. Su aguerrido espíritu de lucha terminó por contagiar a los menos experimentados, como fue el caso de Alberto Ribadulla, que el domingo acabó convertido en un verdadero coloso. Entre la inédita zaga compuesta por Tomé apenas dejaron un mínimo resquicio a los fornidos atacantes lemoarras durante los noventa minutos y cuando éstos lograron superarlos, allí apareció un Rubio grandioso para estropearles la fiesta. No sólo brillaron los defensas, aunque ellos tuvieron más trabajo. El centro del campo aportó lo suyo y eso que jugadores como Fran, Miguel y Rubén Vega están acostumbrados a un fútbol diferente. Les costó más adaptarse, pero terminaron luchando como posesos en aras de alcanzar un punto que sabe a gloria. Peor lo tuvo el pobre Kaiku, casi abandonado a su suerte entre la muralla humana que componían Ríos, Gartzen Sampedro y Gorka, cuya estatura casi duplicaba a la del delantero de Galdácano. Aún así se mató a correr y a pelear sin desmayo. El otro Gorka, el de la Deportiva, debutó con garra y sólo la falta de fondo físico le sacó de la batalla. Por último, los chavales Montes y Johny también se batieron el cobre, mientras que el jerezano Guille hizo lo que pudo en un campo atroz. Lo bueno es que Tomé sabe que tiene un equipo de verdad.

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