Diario de León

El Barça remonta el vuelo con una contundente goleada al Zaragoza

En el minuto 39 de la primera parte los de Rijkaard ya llevaban tres tantos de ventaja

El guardameta maño expresa en su rostro desolación tras recibir el segundo gol a pies de Giuly

El guardameta maño expresa en su rostro desolación tras recibir el segundo gol a pies de Giuly

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Sergi Olego - zaragoza
León

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El Barça olvidó el traspiés de la pasada semana con una contundente victoria ante el Zaragoza marcada por el resquemor local contra las últimas actuaciones arbitrales recibidas. Los azulgrana jugaron un partido muy mediocre que se decidió por la mayor calidad de sus estrellas lideradas por un Ronaldinho genial en las asistencias y un Deco magistral en el tempo del partido. Los azulgrana saltaban a un estadio exasperado por los últimos arbitrajes contra su equipo. Y si el ambiente estaba enrarecido y sumamente caldeado, un jugador local se encargó de bajar la temperatura de golpe. Delio Toledo no midió la salida del debutante Rubén y le cedió un balón que empezó a cavar la tumba local. Víctor Muñoz había concebido un planteamiento inicial basado en la fortaleza del medio campo y la velocidad de Galletti. Un sistema que se fue al garete a las primeras de cambio. Tanto que el técnico de maño tuvo que retocar su once inicial con la entrada de Javi Moreno antes de la primera media hora. Rijkaard estuvo más certero. A los diez minutos envió a Ronaldinho al centro del campo reubicando a Márquez, a Oleguer y a Gio. El técnico holandés la clavó. El colosal jugador brasileño agarró el mando de su equipo dibujando mágicas asistencias que Giuly y Eto'o supieron aprovechar para ampliar la distancia y poner en evidencia la arriesgada apuesta defensiva del Zaragoza. En el primero de ellos, el propio camerunés, que después le regalaría el gol a su compañero, estaba en una posición, como mínimo, dudosa. Igual ocurrió algunos minutos antes cuando Galletti se plantó solo ante Valdés, aunque esta vez Carmona sí señaló la posición antirreglamentaria. El partido deambulaba por unos derroteros muy peculiares. Nadie conseguía darle algo de criterio al juego. Con La Romareda algo más calmada, Valdés quiso darle algo de ambiente al partido con un absurdo penalti por un empujón a Cani que Carmona obvió. Suerte para el colegiado andaluz que la llegada del descanso apaciguó los ánimos. Al regreso, el portero azulgrana dio muestras de estar tan desconcentrado como sus compañeros, que permitían disparos cercanos de sus rivales. Al primer aviso de Movilla, que estrelló su disparo en el larguero, le siguió un error de Valdés, que no supo atajar un remate de Galletti. El Barça estaba demasiado contemplativo creyendo que podía vivir de rentas ante un equipo con poco fútbol pero mucho genio. Esa misma lectura la hizo el verdadero cerebro azulgrana. Visto el revuelo que se avecinaba, Deco cogió el mando y apagó las andanadas de su adversario. El brasileño nacionalizado portugués contó con la inestimable colaboración de Márquez, que con un medido cabezazo cerró totalmente el partido. El tanto del mexicano cortó cualquier atisbo de reacción local y canceló un mal partido azulgrana dignificado con detalles de sus 'cracks', que permitieron arrancar una nueva victoria.

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