Toda Italia sigue llorando al «Pirata» Pantaniun añodespuésde su muerte
Se cumple un año de la muerte del mejor escalador del pelotón internacional de la década de los 90, Marco Pantani, que falleció por una sobredosis de cocaína en la habitación del hotel Le Rose en la localidad italiana de Rímini hizo ayer un año. La muerte del «Pirata» sucedió dos meses después de la perdida de José María Jiménez, que había convulsionado al pelotón y que con esta trágica noticia se quedaba huérfano del ganador del Giro y el Tour de Francia de 1998 y uno de los mejores escaladores del pelotón que no pudo con la más dura de las montañas, su propia vida. El «Elefantito» había regalado a su afición, que siempre fue fiel al italiano, grandes gestas como la victoria en Alpe d'Huez y Guzet Neige en el Tour de 1995 o las luchas que mantuvo con Miguel Indurain en las dos últimas rondas francesas del navarro que comenzaron a ensombrecerse con dos hechos que marcarían la vida personal y profesional de Pantani: la Milán-Turín 1995 y el Giro de 1999. En la primera fue atropellado por un coche y tuvo que superar una larga y lenta recuperación que no le permitió correr hasta 1996 y ya entonces había pensado en retirarse. A pesar de todo su talento le permitió hacerse con dos etapas del Tour de 1997, en la que volvía a destacar Alpe d'Huez, y en 1998 consiguió el Giro y el Tour demostrando que volvía a ser el «Pirata» de siempre. Tras estos dos éxitos comenzó el descenso más duro para Pantani ya que en el Giro de 1999, donde había ganado cuatro etapas, dio positivo en el control de hematocrito realizado por la unión ciclista internacional (UCI) y fue expulsado de la ronda italiana lo cual supuso un duro golpe para el italiano que no se recuperaría. A pesar de su intento por limpiar su imagen nada sirvió y Pantani fue internado en 2003 en una clínica especializada en tratamiento de depresiones de la que saldría para terminar su vertiginoso descenso en un hotel de Rímini a escasos kilómetros de su casa, sólo y rodeado de fármacos y cocaína. Hace un año Marco Pantani finalizó el peor descenso que lo llevó a la muerte, pero dejó en marcha una fundación que sigue realizando sus labores para con los niños discapacitados.