Las batidas autorizadas al zorro finalizan con buenos resultados

La cosecha del maíz ha favorecido la caza del zorro en la provincia
Los datos que van llegando tras la conclusión de las batidas autorizadas con el fin de controlar la población de zorros demuestran que, en las áreas de ribera y de cultivos de maíz, las poblaciones del cánido están en clara expansión. Además destaca el hecho de que los animales están bien alimentados y presentan un tamaño considerable. Las últimas cacerías se han desarrollado cuando restaban muy pocas fincas de cereal sin cosechar, lo que ha servido para incrementar la eficacia, ya que los raposos estaban concentrados, lo que facilitó el trabajo de os perros. Ahora, con el campo prácticamente libre de maíz, comienzan a verse algunas parejas de perdiz en pleno emparejamiento. Según la opinión de los expertos la extremada sequía que vive el campo leonés ha podido influir positivamente en la buena salud de las poblaciones de zorro. Este animal, especialmente dotado para la caza, no solo se alimenta de piezas cinegéticas, sino de todo tipo de pequeños roedores entre los que destacan los topillos. En los años secos los topillos, especialmente prolíficos, no sufren las pérdidas ocasionadas por la inundación de sus refugios, formados por galerías bastante superficiales y que son fácil presa de los cánidos. La carroña es otra de las fuetes de alimentación y en este año, por desgracia, no faltan animales muertos y abandonados en el campo, especialmente ganado lanar. En este sentido el zorro resulta claramente beneficioso. Controlar las poblaciones de zorro se convierte en una necesidad para preservar la buena salud de los acotados y de hecho se nota en las poblaciones de perdiz y de liebre. No conviene olvidar, sin embargo, que n la debida proporción es un animal necesario para el campo, al igual que las rapaces. Los animales enfermos o envejecidos son las presas mas frecuentes en la depredación, lo que contribuye a preservar la pureza genética de los más fuertes y capacitados eliminando a la vez posibles infecciones. A la larga, y aunque se produzcan algunas pérdidas cinegéticas no deseadas, la depredación es imprescindible para mantener la buena salud de los acotados. En todo caso y en la proporción adecuada de víctimas y predadores, estará la solución.