De la Peña se reivindica al liderar a España en su ensayo con China
El cántabro y Joaquín vuelven a brillar en una selección que falla al defender el juego aéreo

El atlético Pablo intenta hacerse con el balón con la oposición del chino Li Yi
Con Raúl lesionado, Luis Aragonés se decidió por De la Peña para ocupar el puesto que parecía destinado a Valerón, y el centrocampista de Espanyol lideró a la selección en el ensayo ante China, a cuatro días del decisivo partido premundialista contra Serbia. Uno de los numerosos pases de De la Peña impidió que España acabase su amistoso frente a la limitada China sólo con goles a balón parado. Al igual que ocurrió frente a San Marino, De la Peña y Joaquín volvieron a brillar en la selección, que sin embargo falló de nuevo en defensa a balón parado por alto y se salvó en la segunda parte de encajar un gol gracias a Casillas. El partido ante Serbia en Belgrado será muy diferente para los españoles, pero Aragonés habrá sacado buenas conclusiones para seguir confiando en De la Peña. Arrancó con fuerza y al ataque España bajo un diluvio, y el árbitro quiso hacer un favor con un penalti muy riguroso a Luque, que comenzó a ser agarrado fuera del área. Torres abrió el marcador y el partido se puso muy cómodo para la selección, a la que sin embargo le faltó puntería en la primera parte para marcar más goles. España fue muy intermitente en el primer tiempo, y sólo hubo que destacar los pases en profundidad de De la Peña a Torres y los regates de Joaquín por la derecha. El bético fue sin embargo el único que desbordó por banda, porque en la izquierda, Del Horno apenas subió y Luque casi no recibió balones. La selección tuvo el balón, pero jugó a ráfagas, con De la Peña excesivamente retrasado pese a ser el teórico media punta, y los ataques fueron muy esporádicos. El equipo de Aragonés también tuvo suerte en el 2-0, con una falta de Xavi que remató con la cabeza un jugador chino para descolocar a su portero, que no dio ninguna seguridad en los remates de los españoles. Los cinco cambios de Luis al inicio de la segunda parte reactivaron y dieron un aire muy distinto a la selección, especialmente por la entrada de Reyes y Valerón para suplir a un Xavi que había pasado totalmente desapercibido. Pero en el campo seguían dos de los mejores, De la Peña y Joaquín, y gracias a ellos se fraguó el tercero, con otro pase al hueco del cántabro y una preciosa vaselina del extremo sevillano, despedido con una merecida ovación. Con dos debutantes hasta que salió Luis García y mayor ambición, movilidad y velocidad, España llegó con más continuidad y más recursos ofensivos ante un rival que sin embargo no se asustó, se benefició del bajón local, y tuvo sus ocasiones para reducir diferencias. Casillas tuvo que emplearse un par de veces ante la fragilidad de su defensa, que permitió demasiadas concesiones a un equipo que sin fútbol en los últimos minutos se empleó con excesiva dureza, como ocurrió cuando Del Horno fue cazado en el 78 y el lateral vizcaíno tuvo que jugar tocado porque ya se habían realizado seis cambios.