La selección de Serbia y Montenegro, que mañana se enfrentará a España en un partido decisivo de la fase de clasificación del Mundial de Alemania, es un equipo en fase de reconstrucción, que trata de recuperar su sitio en el fútbol europeo. La selección
no ha hecho sino reflejar, en los últimos años, la convulsa situación del país. La guerra y las sanciones internacionales acabaron, en la década de los años 90, con la carrera de la que estaba destinada a ser la mejor generación de su historia. Fueron los «Cileanci» (los chicos de Chile), que asombraron en el Mundial juvenil de Chile'87, con jugadores como Pedrag Mijatovic, Robert Prosinecky, Davor Suker o Zvonimir Boban. Tres años después, en el Mundial de Italia, ya era un grupo en conflicto y, aun así, alcanzó los cuartos de final tras eliminar a España con una sobresaliente actuación de Dragan Stojkovic, el actual presidente de la Federación. La posterior independencia de Croacia le dejó, por ejemplo, sin Boban, Suker y Jarni, la de Eslovenia, sin Zlatko Zahovic, la de Macedonia, sin Darko Pancev... Pocos equipos soportarían semejante éxodo. Convertida en Serbia y Montenegro -disputó su último partido como Yugoslavia, contra Brasil, en marzo de 2002- la selección balcánica no se ha librado de convulsiones. En el primer lustro del siglo, ya ha tenido seis seleccionadores. En el verano de 2000, fue despedido Milan Zivadinovic, por firmar un contrato en Arabia Saudí sin permiso de la Federación. Su sucesor, Vujadin Boskov, que llevó al equipo a la Eurocopa 2000, cedió el puesto a Ilija Petkovic, quien a su vez dejó el conjunto por una oferta extranjera...y acabó en China. Milovan Djoric fracasó en la fase de clasificación del Mundial 2002 y la comisión de emergencia (Boskov, Curkovic y Savicevic) no logró enderezar la situación y los «plavi» se quedaron fuera de Corea-Japón. Savicevic, «estrella» del Milán, se hizo cargo de la selección en solitario en el nuevo ciclo, pero lejos de mejorar, aumentaron las tensiones, que desembocaron en su destitución, tras una humillante derrota (2-1) en Azerbaiyán. Finalmente, tras negociar durante 25 días con Velibor «Bora» Milutinovic, la Federación de Serbia y Montenegro acudió de nuevo a Petkovic, en julio de 2003, con quien parece haber encontrado una relativa tranquilidad y un repunte en sus resultados. La salida de Savicevic trajo consigo la retirada de Mijatovic, también montenegrino, la vuelta al equipo de Kezman y la capitanía de Savo Milosevic. Los buenos resultados en el arranque de la fase de clasificación mundialista, que le han permitido encabezar el grupo 7 con dos puntos de diferencia sobre España, parecen, ahora, su mejor argumento para cimentar su regreso a la elite, con la incorporación de una nueva generación de futbolistas. El equipo de Petkovic cuenta con Milosevic como principal argumento ofensivo y la aportación de Kezman.