León repite guión para dar al rival oxígeno y jugársela al cara o cruz
La derrota con el Cáceres aleja la segunda plaza y siembra dudas a falta de cuatro jornadas
Es un guión tristemente recurrente en esta temporada y ayer se repitió en el Palacio de Deportes. Baloncesto León no apretó el acelerador desde el inicio, no supo consolidar las rentas que fue consiguiendo y tanto oxígeno dio al rival que el Cáceres se lo creyó y se llevó el gato al agua. En frente lo contrario. Mucha regularidad y continuidad, mucha paciencia y una excelente dirección desde el banquillo para leer cada jugada de León y conseguir dar la respuesta para que los jugadores locales se sintiesen cada vez más incómodos en la cancha. Y es que el conjunto local se dejó llevar. Marcó su renta máxima en diez puntos y aunque la alcanzó en varias ocasiones no fue capaz de superarla nunca. Y tras cada máximo la respuesta del Cáceres para apretar el resultado y así se llegó a un final apretado en el que de un 71-63 esperanzador a falta de 2:30 se llevó al final de 71-73. León se había diluido y aunque un par de decisiones arbitrales tampoco ayudaron el partido tenía unas inercias trazadas muchos minutos antes. En el arranque León había mostrado un ataque fluido pero los problemas no tardaron en llegar cuando a Barnes se le empezaron a salir los balones del aro. El Cáceres iba a remolque pero hacía la goma para llegar al segundo cuarto con seis puntos de desventaja (22-16). De entrada un parcial de 4-0 elevó la renta a diez puntos (26-16) con la estrella cacereña Asselin totalmente eclipsada por la defensa local. Pero cuando León apostó por las defensas zonales surgió la muñeca de Blackshear para colocar tres triples que volvieron a apretar el resultado y que llevaron la ventaja local a sólo cinco puntos en el descanso (40-35). El equipo local empezaba a dar síntomas de falta de orientación y su ataque iba paulatinamente a menos, porque los ajustes atrás del Cáceres le daban buenos frutos. Y en el tercer cuarto el equipo de Jareño salió a la cancha para lanzar una auténtica andanada de pedradas desde la línea de tres que permitieron al Cáceres ponerse arriba. El equipo atrás apretada los dientes para en ataque el balón no entraba y por dentro la vigilancia sobre Barnes era extrema por lo que los recursos se limitaban a las penetraciones que acababan en faltas de los extremeños. Dos faltas consecutivas sentaron a Higgins con cuatro y el Cáceres aprovechó para ponerse cinco arriba (47-52) porque adelante las cosas iban a peor, con un rival que se lo creía cada vez más y un León que no encontraba como anotar fácil y que tenía que recurrir a las defensas zonales para varias las tendencias. Un triple agónico de Barnes, casi tropezando y contra el tablero puso a León arriba (54-53) ante el inminente inicio de periodo definitivo. Y de nuevo el parcial inicial fue para los locales. Jareño puso en pista a convivir a Larragán y Pedro Rivero con tres postes, y la defensa ganó intensidad en cuanto llegaron los primeros puntos. Pero fue un espejismo porque despertó el temido Asselin y con tres canastas consecutivas apretó de nuevo el marcador (61-59). Contra la defensa zonal del rival Jareño optó por apostar por su mejor tirador Panadero, y parte de la grada no entendió la decisión, lo que generó silbidos. El Cáceres tenía problemas y vio como dos de sus jugadores se sentaron por faltas pero a León le quemaba cada vez más el balón porque no encontraba como anotar, por lo que buscaba las personales con penetraciones, lo que le permitió colocarse ocho arriba (71-63) a 2:30 para el final. Parecía que todo estaba decidido y quizás eso pasó por la mente de los jugadores porque eligió el peor momento para para fallar dos ataques consecutivos, que fueron castigados con un parcial de 0-5. Y llegaron los nervios y un Cáceres que se lo creía y un León que temblaba. La balanza se decantó en las manos de Moya que no había sumado ni un punto hasta el momento, pero que anotó tres de cuatro en los tiros libres de los que dispuso y que decidieron la victoria en favor del equipo extremeño. A Jeffers le tocó bailar con la más fea, con un balón sin apenas tiempo para buscar una canasta desesperada que hubiese supuesto la prórroga. Era el milagro y no llegó. Y ahora llegan las dudas. El segundo puesto se aleja. Y lo grave es llegar con dudas al momento clave de la temporada, aunque también viven sensaciones similares en Fuenlabrada y Huelva, o el siempre irregular CAI. A León le quedan cuatro jornadas y en tres jugará fuera, por lo que su situación no es nada fácil.