Diario de León

España se rinde a la «Alonsomanía»

El piloto asturiano llegará como líder del Mundial a Montmeló pase lo que pase en Mónaco Asturias sigue con pasión al Nano desde sus primeras carreras

Fernando Alonso saluda tras bajarse del coche a los mecánicos de Renault en el circuito de Barhein

Fernando Alonso saluda tras bajarse del coche a los mecánicos de Renault en el circuito de Barhein

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Adrián R. Huber | Carmen Menéndez - sakhiroviedo
León

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El español Fernando Alonso (Renault), líder sólido del Mundial, que el domingo se impuso de principio a fin en el Gran Premio de Bahrein, se ha convertido, con sólo 23 años, en la nueva estrella de la Fórmula Uno. El carismático piloto asturiano entró líder en Bahrein tras lograr la pole y la victoria en una épica jornada en Malasia, y salió reforzado tras repetir la gesta. El triunfo de Alonso e Bahrein invita a soñar con nuevas proezas si se analizan las prestaciones de su R25 y de los neumáticos que lo calzan (Michelin); y más si se añade que el español llegará con el motor -que debe resistir dos Grandes Premios, según las nuevas reglas- casi intacto a Imola, donde se disputará la siguiente prueba del Mundial, el día 24. En San Marino se puede esperar otra gran carrera de Alonso y de la Renault de Flavio Briatore, que han tomado el relevo de Ferrari y del alemán Michael Schumacher -siete veces campeón del mundo- en el papel de fuerza dominante en el mayor deporte espectáculo del orbe. Hace exactamente un año, también en el lujoso circuito de Sakhir, Schumi firmaba uno de sus triunfales dobletes junto a su compañero brasileño Rubens Barrichello y encabezaba el trío dominador de la F-1 junto a Ferrari y Bridgestone, la firma japonesa que suministra las ruedas a la Scuderia. A fecha de hoy, en Fórmula 1 mandan con firmeza Michelin -que ha fabricado un neumático tan bueno a una vuelta como en tandas largas-, Renault y Alonso. Lo sabe bien Bernie Ecclestone -el mandamás en la jungla del gran motor- que entiende de muchas cosas, pero sobre todo de negocios, esfera en la que encontró hace tiempo a un alumno aventajado en la figura de Briatore, el director deportivo más espectacular y glamuroso del paddock. Cada vez son más frecuentes las visitas del británico al 'motorhome' de Renault. Alonso es ahora mismo el mejor valor, y al alza, de un deporte que necesita figuras como él que mantengan vivas las transacciones de lujo en la ardua batalla industrial que representa el día a día en la Fórmula Uno. Sirva de ejemplo que, antes de subirse otra vez al coche y reanudar las pruebas, este miércoles, en el circuito barcelonés de Montmeló -al que llegará líder del Mundial, dentro de dos carreras-, Alonso salió con rapidez de Bahrein con rumbo a Basilea (Suiza), donde ayer presentó una serie limitada de su reloj Sandoz. No sería inteligente tachar a Ferrari, pero su nuevo F2005 demostró que aún no está a punto. El domingo, Barrichello sólo pudo ser noveno y Schumacher se retiró. El hombre-récord de la F-1 sólo lleva dos puntos, en el peor arranque de temporada de toda su carrera. En Fórmula Uno, ahora mismo, el que manda es Alonso. El piloto de moda debe su éxito a un talento natural que fomentó y depuró su padre, José Luis, el que le construyó su primer kart, al que subió a los dos años. Edad a partir de la cuál Fernando se convirtió en un ser a un volante pegado. Creciendo con potencia Alonso fue creciendo en paralelo a la potencia de los motores que impulsaban sus coches. Hasta que, de la mano de Briatore, ha logrado triunfar en la categoría máxima: el desierto de Bahrein consagró la unión del mejor bólido con el mejor piloto. Nadie le ha regalado nada, porque Fernando no es un hijo de papá. Es un campeón del pueblo. Y muchos de los que antes le negaban el pan y la sal ahora pierden la compostura por fotografiarse junto al crack del Principado. Con 23 años, Alonso ya lleva 54 carreras en Fórmula Uno y en más de la quinta parte de ellas -en once- ha subido al podio. Lugar que visitó por primera vez en 2003, en Malasia, donde se convirtió en el más joven en hacerlo, un día después de firmar la pole de menor edad de toda la historia. La primera de las cinco que lleva. Meses después, a los 22 años y 27 días se convirtió en el más joven en ganar una carrera, la de Hungría. Con anterioridad también fue el más novel en marcar vuelta rápida, la de Canadá'03. Esta temporada ha elevado a tres -con las de Malasia y Sakhir- su relación de victorias.

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