La Deportiva paga con un empate su fútbol demasiado conservador (1-1)
El tempranero gol de Guille provocó una actitud inconscientemente defensiva en los locales
Tal vez sea por el excesivo afán por alcanzar la clasificación matemática para el play off lo antes posible o quizá por el vértigo que a veces proporciona deambular por las alturas de la clasificación, pero el caso es que la Deportiva exhibió ayer una imagen excesivamente conservadora frente a un buen equipo, como ya se sabía, pero al que podía haber derrotado con mayor amplitud de no haberse rodeado de tantas precauciones. Dice un viejo aserto castellano que el cántaro suele romperse cuando repite una y otra vez sus viajes hasta la fuente. Ayer la Deportiva le entregó el cántaro, que es lo mismo que decir el cuero, a su rival, acompañado de suficiente espacio sobre el mojado césped del Toralín para manejarlo casi a su antojo. Y eso un equipo como el Baraka es difícil que le desaproveche, si bien es cierto que Rubio no pasó por muchas complicaciones. El caso es que tanto fue el cántaro esférico a los aledaños del portal blanquiazul, que una jugada de fortuna para los vizcainos a treinta minutos del final iba a terminar proporcionándoles lo que habían venido a buscar a Ponferrada, un punto sobre el que pretenden cimentar su asalto al play off, ganando al Amurrio la próxima jornada. Y como suele ocurrir en estos casos, al final llegaron las prisas que, conforme es habitual también casi siempre, no llevaron a buen puerto a los locales. El empate resultó inamovible y casi puede afirmarse que todos quedaron contentos. Los vascos porque con ese empate se iban en la gloria y los bercianos porque los resultados de la jornada les permiten poner un punto más de distancia sobre la Real Sociedad B y el Lemona, que ahora comparten la quinta plaza, alejada ya en ocho puntos de los blanquiazules. Lo malo del caso es que los 4.000 espectadores que se dieron cita en El Toralín ayer, marcharon más bien descontentos, aunque la clasificación del equipo no invita a la censura sonora (sólo cayeron unas cuantas almohadillas) y también que el liderato se esfumó, como es costumbre en este equipo que nunca repitió jornada en lo más alto de la tabla, si bien ésto último parece importarles muy poco a los protagonistas y con razón, porque el objetivo consiste en quedar entre los cuatro primeros, aunque a nadie le amargue un dulce. Además, ese pastel del primero puesto puede regresar en cualquier momento a las fauces de los ponferradinos porque el Zamora también tendrá que lidiar en terrenos más complicados de lo que resultó ayer el Ruta de la Plata con el modesto Alfaro como invitado especial. Y todos se las prometían muy felices porque el arranque volvió a ser tan espectacular como gustan los de Tomé. Apenas se llevaban tres minutos de partido cuando Gorka Soria metió un pase en profundidad sobre Guille que arrancó desde el centro del campo en solitario, aprovechando que la zaga foránea estaba muy adelantada y luego sorteó al meta Unai Alba en el mano a mano para terminar marcando a puerta vacía. Lástima que el propio Guille, con un disparo que rozó el poste, o Gonzalo, quien más tarde marró en un remate a la media vuelta muy desviado, no pudieron agrandar la ventaja. Tardó un cuarto de hora en dar señales de vida el Baraka, pero tras el inocente remate lejano de Joseba, los de Zurimendi pasaron a ejercer el control y Bornes se vio obligado a salvar el empate cuando Goiko ya sorteaba a Rubio. La igualada se veía venir Ni Barakaldo ni Deportiva se mostraban muy finos ante la portería enemiga, pero en esa fase de intercambio de golpes, la fortuna se alió con los visitantes. Primero Bornes quedó fuera de combate en la banda izquierda y desde allí salió Altuna tras sortear al central con rumbo al marco de Rubio sin oposición. Ganó ángulo y se aprestó a fusilar al cancerbero, con tanta fortuna que Povedano, lanzándose al suelo para taponar el lanzamiento, desvió lo justo para salvar a Rubio que cubría el palo. Eso costó dos puntos.