Diario de León

LOCALIZADOR PRIMERA DIVISIÓN

La presión del Madrid fue menor para el Barça al igualar en Sevilla

Los locales fueron mejores pero sólo empataron al final ante un rival con orgullo y pegada

El delantero madridista Ronaldo pelea por el balón con Sergio Ramos

El delantero madridista Ronaldo pelea por el balón con Sergio Ramos

Publicado por
Pedro Vilches - sevilla
León

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Un gran partido y un pobre empate que no satisfizo a ninguno de los contendientes, por más que los madrileños aún no dijeran en ese momento adiós matemático a sus opciones de título y los sevillistas igualasen en el último suspiro, por medio de Baptista, y sumasen un puntito más en su carrera hacia la Champions. Los locales pusieron mucho más fútbol, sobre todo en el arranque, pero el Real Madrid sacó su orgullo y su pegada a tiempo de poder remontar. El desenlace de un duelo en el que brilló con luz propia Sergio Ramos y el juez de la contienda dejó sin sanción un penalti por derribo a Ronaldo, sí sirvió para que la suerte no estuviera echada antes de que el Barça comenzase a jugar en el Ciutat de Levante y, por tanto, la emoción siguiera instalada en los aficionados. Era la exigencia mínima del madridismo a los galácticos. El Sevilla bailó al Real Madrid en una primera media hora que se jugó sólo en una dirección. En ese lapso, los de Caparrós superaron a los de Luxemburgo en todos los viejos conceptos que marcan las diferencias en el fútbol de ayer, de hoy y de siempre: velocidad, desmarque, ruptura por banda, presión y compromiso de unos jugadores fieles a una idea, al patrón de su técnico. En ese lapso se cumplió también el refrán de que unos llevan la fama y otros cardan la lana. El Sevilla ofreció un elegante recital de fútbol sin necesidad de dar una mala patada, mientras que los madridistas abusaron de la dureza. Los ejemplos más claros, una entrada a destiempo, fruto de la impotencia, de Roberto Carlos a Navas, con el balón ya fuera del campo, y una feísima plancha de Beckham. También Gravesen, Samuel y Helguera se excedieron. Fruto de su magnífico juego o, mejor dicho, de un despiste de la barrera y portero madridistas, los hispalenses se adelantaron. Una falta lejana, un toque corto de Renato y un disparo excelso del defensa Sergio Ramos. Pero Javi Navarro marcó en propia meta un centro de Roberto Carlos, que significó el empate. Un choque con tanta tensión entre rivales picados no podía quedar exento de polémica. Y llegó cuando Ronaldo arrancó, metió una marcha más que Javi Navarro y éste le hizo perder el equilibrio con un suave agarrón. Zidane, hasta entonces desaparecido, se sacó de su inagotable chistera un disparo terrible que sorprendió a Notario. Hasta el final, intenso dominio del Sevilla, ya con Darío Silva y Makukula en punta, y mínimo premio con el golazo postrero de Baptista. Sobró la patada por detrás de Helguera, vivo ejemplo de la desesperación, de la impotencia y de que la Liga se escapaba un poco más.

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