Diario de León

Primer leonés que corona la cima del mundo

«El Everest me ha hecho más humilde, se ha apiadado de mí y me dejó subir»

El montañero leonés asegura que «no me siento un héroe porque el Everest siempre te domina» y está sorprendido y agradecido por el seguimiento de su aventura desde León

Jesús Calleja delante de una de las ofrendas en el campo base con la bandera de León

Jesús Calleja delante de una de las ofrendas en el campo base con la bandera de León

Ana Gaitero
León

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Jesús González Calleja (León 1965) se ha hecho un hueco en la historia del montañismo leonés al covertirse en el primero de la provincia en coronar el Everest. En una temporada en la que «el Everest sólo ha hecho que ponernos zancadillas» fue, además, el primer español en hollar la cima por la cara sur. Pero la montaña no le dio tregua ni después de esta hazaña, los vientos huracanados soplaban a más de cien kilómetros por hora. Ayer por la mañana llegó al campo base, a 5.300 metros de altitud, en un descenso meteórico desde el campo IV, a 8.000 metros. «Por la noche el tiempo arreció -cuenta antes de nada- me arrancó la tienda y empezó a llenarse de nieve. Intenté bajar pero tuve que darme la vuelta porque me congelaba los pies. Tuve que encender el infiernillo para calentarme». Amaneció pasadas las cinco de la madrugada y a las seis, las seis y pico que bajó un poco el viento «no me lo pensé dos veces, agarré todo el equipo y me he bajado casi tres mil metros hasta el campo base rapelando». «Soy el único que he bajado» -agrega- «el resto de la gente anda por el campo II, por el campo III...». Para celebrar su hazaña le esperaba una comida suculenta -el pollo que le prepara un nepalí con el que habla fluidamente en su idioma mientras contesta a la entrevista- y una botella de champán que había llevado para la ocasión. -¿Qué le va a contar a Mrs. Hi para demostrar que ha estado en la cumbre? -Me hará un cuestionario, pero ella ya tendrá información de quién ha subido y luego contrastará con esas preguntas. En la cima estuve con un guía muy famoso, Willy Benegas, que trabaja para una compañía que organiza expediciones comerciales por hasta 85.000 dólares y es una persona de máxima credibilidad para ella. Como yo estaba muy fuerte, no es que me viera, es que estuve ayudándole a llevar cuerda y demás. Hemos estado en la cima hablando juntos y celebrándola. Conmigo no hay ninguna duda, aunque hubiera perdido la cámara Willy Benegas les certificaría que he estado en la cima. -Describa a los leoneses lo que se ve y se siente desde allí. -En la cima hay una especie de aparato para comprobar vía satélite si crece o decrece el Everest, lo han puesto hace poco. Son como unos espejos que controlan vía satélite los chinos. Hay banderas de oraciones y es una cima muy estrecha y muy puntiaguda en la que yo estuve sentado a caballo, no puedes ponerte casi de pie porque acaba en punta. La vista es increíble: ves la curvatura de la tierra, se ve perfectamente todo el altiplano del Tíbet, la parte nepalí llena de montañas y al sur del Nepal se ven las tormentas de relámpagos, del monzón que se está aproximando. Es embriagadora; yo me quedé allí arriba y me tuve que poner un horario porque si no me quedo. Hoy, cuando bajaba al campo base al atravesar el valle del Silencio he disfrutado enormemente viendo la cima del Everest, viendo las montañas de alrededor y las pequeñas avalanchas que caían porque estaba solo, he sido el único que he bajado a estas horas (13.00 horas en España, cerca de las 18.00 hroas en Nepal). Acostumbrado al trajín que hay de expediciones comerciales que suben y que bajan pensé: «Ahora sí que es el valle del Silencio». Me puse a hablar solo dando gracias por haber podido subir a la montaña. Venía tan feliz... fue muy emocionante. He bajado emocionado. Es tal el esfuerzo que hay que hacer y tan intenso: durante cuatro días escalando, durmiendo una hora o dos horas, prácticamente sin comer (el cuerpo a esa altura no te deja comer solamente admites líquido) aguantando huracanes, frío... -El escalón Hillary era el último obstáculo antes de llegar a la cima, pero después de todo lo que ha pasado ¿realmente era tan arriesgado? -Cuando ves el escalón Hillary ya estás viendo la cima principal porque está lo que se llama la «cima sur» que es más duro, en general, que el escalón Hillary. Este año estaba tan duro todo y tan difícil que en vez de subir a la cima sur por la nieve, que es por donde se sube normalmente, tuvimos que subir por la arista de rocas y tuvimos que hacer pasajes en roca que incluso eran más difíciles que el escalón Hillary. Con lo jodido que lo pasé para poder subir a la cima sur, el escalón Hillary este año me pareció no un juguete pero sí una simplicidad en comparación con lo que anteriormente tuve que escalar. Este año estaba muy difícil y muy arriesgado el Everest, muy comprometido. De 350 personas personas, creo que hemos visto la cima 15 y de esos trabajamos cuatro o cinco, el resto se limitaban a mirarnos para cuando equipáramos ellos poder escalar. -Ha roto el tópico de que el Everest se ha convertido en una feria y que para llegar a la cima hay que gastarse cantidades millonarias. -No quiero decir eso porque después de haber escalado el Everest he visto que es complejo y muy difícil y aunque pagues 85.000 dólares y lleves a los mejores guías y a los mejores sherpas y el mejor equipamiento tienes que subir allí. Me he dado cuenta ahora que incluso de la gente que va en una expedición comercial muy pocos salen del campo base, sólo el 10% llegan al campo IV y a la cima el 5%, por tanto los que llegan a la cima aunque vayan pagando son montañeros de verdad porque para subir al Everest hay que ser montañero de verdad y estar muy entrenado porque es muy duro y muy potente escalar el Everest. Pensé que iba a ser más sencillo porque confías mucho en el entrenamiento y en la técnica pero es muy expuesto, muy difícil y muy fácil «palmar». La ruta misma te va enseñando lo que ocurre. -Y eso que la ruta sur es la que se dice que es más sencilla. -Es más compleja que la ruta norte según la gente que la ha escalado y es muy expuesta. Es una gran montaña y una ruta compleja. No he encontrado nada fácil, lo único que he encontrado fácil es ir del campo I al campo II; el resto es complejo, difícil y muy peligroso. Así muere la gente que muere allí. -¿Formuló algún deseo allí arriba? -(Silencio) Bueno, cuando llego a una cima de la primera persona de la que me acuerdo es de mi hermano Julián. Es un hermano que va a hacer cuatro años que perdí por un tumor y siempre me acuerdo de él, de la cantidad de cosas que estoy viviendo en la vida y él se ha perdido por culpa de esa enfermedad. Cuando llegó a estos sitios parece que él me acompaña, la razón no sé cuál es. Además, ví una estrella fugaz cuando escalaba por la noche y entonces fue como que me preguntara ¿qué quieres? Y yo le respondí: subir a la cima. Y llegué. Era una estrella gigante que dejó una gran estela. Luego encima había tormenta en el Makalu y estaba un poco asustado porque pensaba que venía, pero el paisaje era increíble: a las dos de la mañana estar viendo relámpagos, iluminando el Himalaya mientras estás a más de 8.000 metros es una sensación... Me considero muy afortunado. -¿Le ha dado tiempo a pensar en sus planes de futuro, en el proyecto de las siete cimas? -No me ha dado tiempo a pensar nada, pero cuando bajaba ahora por el valle del Silencio sí que ahora al ver que he estado muy fuerte y funciono, que lo que he hecho lo he hecho solo me he dado cuenta de que puedo hacer muchas cosas. Estoy en un momento de forma excepcional y tengo que aprovecharlo, quiero hacer las siete cimas e ir a escalar a la Antártida el Monte Vinson y cuando acabe la Antártida quiero hacer la travesía hasta el Polo Norte en un trineo. Entre medias haré un 8.000 más, que se me dan bien. -¿Y el K2 en Pakistán, la segunda montaña más alta? -El K2 es una cosa que tengo en mente, lo presentaré más adelante, pero sí lo haré. Ahora lo tengo decidido porque me he visto en el Everest con fuerzas suficientes como para afrontar el K2 con éxito y además lo voy a hacer igual que ahora, en solitario. -¿Qué le ha enseñado la gran montaña? -Otras veces siempre controlo la situación pero esta vez me ha enseñado que las situaciones pueden cambiar de un momento para otro. Hace un momento estaba hablando por teléfono y por donde acabo de pasar en la cascada de hielo se ha colapsado. En estas montañas hay que actuar de otra manera porque estás a su merced, la montaña te pone muchas trampas y muchas zancadillas. Yo pensé que sabía muchísimo de montaña pero me acabo de dar cuenta de que tengo muchísimas cosas que aprender, especialmente de la dureza. -¿Ha recogido todo el material de los campos? -Perdí el campo IV con el viento de ayer y el campo III, o sea que desarmé el campo II. El campo I como ya lo había perdido pues ya tengo todo aquí abajo. O sea que la montaña se encargó de limpiarme el material, me ha dejado sin nada. -¿Es cierto que el campo base está lleno de basura? -En el campo base ahora no porque se paga una fianza de 4.000 dólares. Aquí hay un oficial de enlace que te mide las latas que has consumido y tienes que bajar con el material. Incluso hay tres bidones de heces. -¿Qué le ha dicho su madre? -Todavía no he podido hablar con ella. Pero mi madre confía mucho en mí. Siempre le he dicho que a mi la montaña nunca me atrapará, aunque me he dado cuenta que el Everest puede atrapar a cualquiera. Siempre está tranquila, pero es verdad que ahora estaba nerviosa porque el Everest. -¿Cómo ha sido la reacción de las instituciones leonesas? -Muy buena, me han llamado todos y dicen que quieren hacerme un recibimiento... No sé. -¿Se siente un héroe? -Pues no, estoy flipado porque yo lo he vivido muy tranquilo y me cuentan que la reacción de la gente ha sido abrumadora. A partir de las crónicas publicadas en Diario de León la gente llama a mi familia, van a la tienda a preguntar... Ha sido como un fenómeno casi mediático. Yo soy el de siempre, al contrario, la montaña me ha hecho más humilde, sobre todo cuando llegué al Everest. Con toda esa prepotencia que a veces tenemos los montañeros que parece que dominamos la situación me he dado cuenta de aquí el Everest te domina siempre. Simplemente, creo que se ha apiadado de mí porque he aguantado hasta el final. Hoy me caduca el permiso, si llego mañana me cobran 10.000 dólares más. Es como si me hubiera dicho: Mira, te voy a dejar por haber venido solo y por haber aguantado hasta el final, porque el Everest no ha hecho más que poner zancadillas así que héroe no me siento. Sois vosotros quienes me habéis hecho un héroe a través de las crónicas. -¿Se acuerda de la primera vez que pensó en subir al Everest? -Desde los 15 años y he tenido que cumplir 40. Mira, se ha cumplido el sueño. También lo venía recordando. -¿Y ahora cuál es el siguiente sueño? -De momento, salir del campo base, llegar a casa, descansar, ver a mis amigos, comer, que llevo mucho tiempo sin comer bien y luego rápidamente planificaré lo de la Antártida. -¿Qué quiere que le preparen en casa para comer cuando llegue? -Lengua estofada, que me preparan muy rica, y una grandísima ensalada. Hace que no como una verdura, ni una manzana ni una fruta hace dos meses y medio. -¿Desea decir algo a los leoneses que le han seguido? -Que me ha hecho una ilusión tremenda y lo digo de verdad, no es un tópico, yo creo que un poco de cada leonés ha estado arriba porque sé que las crónicas las ha seguido todo el mundo. Hay mucha gente que ha apoyado a mis padres, a mi hermano...Que yo haya subido es gracias a todos los leoneses porque el Ayuntamiento, la Diputación, la Junta me han ayudado. He subido con el dinero de todos. Así que doy las gracias con mayúsculas a toda la gente que le ha interesado este proyecto. Mi máximo agradecimiento, especialmente a los lectores. -¿Cree que el apoyo al montañismo, que siempre ha sido un poco el pariente pobre del deporte de élite, aumentará ahora en León? -Pues creo que han empezado conmigo con este apoyo y pienso que ahora va a haber mucha afición porque al ser el Everest va a tener mucha repercusión. Mucha gente se va a animar y yo estoy dispuesto a ayudar a quien lo pida para apoyar a la montaña de León, que buena falta le hace. Tenemos la mejor montaña de España, sin duda alguna. Esto será una lección y un aliciente más para que la gente se motive, sobre todo los jóvenes.

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