El lado más humano de las estrellas Y al séptimo, descansó
Armstrong deja el ciclismo después de ganar siete veces consecutivas la carrera francesa

Armstrong abraza a Ullrich (de espaldas) en su despedida del ciclismo
«Yo no puedo imaginar una temporada sin correr el Tour». La frase corresponde a Lance Armstrong. La pronunció hace ya mucho tiempo, cuando pensaba como corredor profesional que lo quería ganar todo. A partir de este domingo, Armstrong será un ex corredor, ¿el más grande de la historia? que ha dejado su sello, imborrable, en el Tour de Francia y que ya no pensará más como ciclista. En unos Campos Eliseos repletos de banderas americanas, una constante durante su séptimo Tour victorioso, con muchos aficionados de su país que han venido a despedirle, Armstrong se va haciendo ruido, el del triunfo. Siete de Armstrong y tres de Lemond suman 10 triunfos americanos. Recordar su vida deportiva no tiene mucho sentido puesto que está todavía muy reciente. Sus Tours, sus rivales, el futuro asaltan la memoria de un americano que a los 22 años logró ganar un Campeonato del Mundo de fondo en carretera, en Oslo (Noruega), a Miguel Induráin. Fue un campeón precoz. Han pasado 13 años en los que ha logrado ocupar un puesto de honor entre los grandes deportistas americanos de la última década. Al nivel de Tiger Woods o Shaquille O¿Neill, Armstrong ha sido el único ciclista, junto a Greg Lemond, que ha recibido el premio de deportista del año por la revista Sport Illustrated. Lo logró en 2002 y la cascada de galardones que le esperan le convertirán en un personaje más popular todavía si cabe en los Estados Unidos. Es difícil saber que ha sido lo más costoso para él si ganar el primer Tour o el séptimo, en una vida que tiene varias fases. A los 26 años, Lance Armstrong llegaba de nuevo al mundo del ciclismo recuperado de un cáncer de testículos. A los 33, cumplirá los 34 el 18 de septiembre, lo deja con una vida totalmente distinta. Su presencia ha sido habitual en los programas estrella de la televisión americana que han dirigido Larry King y David Letterman. Tiene unas ganancias anuales que en los últimos años se sitúan entre los 15 y los 20 millones de dólares. Un maillot amarillo firmado y dedicado por él puede alcanzar en los Estados Unidos un precio de 100.000 dólares. Firmó tres temporadas con Discovery Channel, por lo que hasta el 2007 seguirá cobrando de su equipo, en el que además es socio. Mantendrá la mayor parte de sus contratos publicitarios, tiene una red de gimnasios. Su vida a nivel económico está solucionada. Quedara de Armstrong el recuerdo de una persona entregada el entrenamiento, un maniático de la preparación, que considera el Tour de Francia como «un problema de aritmética, biología, química y nutrición». En esos siete años ha habido problemas, como las acusaciones de dopaje que se vertieron sobre él. Texto