Diario de León

Nelson se lleva el oro en una final de peso a la que Martínez ni llegó

El lanzador leonés ya comprobó al calentar que «no iba» y sólo logró 19,55 metros en la clasificación

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Fernando Miñana - helsinki
León

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Manolo Martínez se ha desinflado. Física y metafóricamente. El leonés ha perdido gramos y más gramos a la carrera. Una extraña enfermedad le impide ingerir algunos alimentos y, fundamentalmente, el azúcar que reclama su cuerpo, un armazón de 1,85 metros capaz de lanzar la bola a más de 21 metros. El entrenamiento era el adecuado, pero su físico carecía de la fortaleza necesaria. Le faltaban los kilos que le permiten dominar las claves del lanzamiento. La glucosa es un combustible fundamental en su organismo y llegó a Helsinki en reserva. La báscula no miente. Los 127 kilos de la actualidad son una piltrafa al lado de los 140 del Manolo Martínez pletórico, fuerte, veloz, ágil. El lanzador español, con los 30 cumplidos, conoce muy bien su cuerpo. Sabe cuando está bien y cuando está mal. Y en la víspera ya adelantó que no estaba para luchar por las medallas. No obstante, sus predicciones, pese al tinte de realismo, se quedaron cortas. Manolo Martínez se quedó fuera de la final. Predijo que las medallas estarían por encima de los 21 metros, pero no reparó en que la calificación el corte se produciría en los 20 metros. Todos los que superaron esta distancia se metieron en la final. Pero él ni siquiera estuvo para eso. Se quedó en 19,55. «Eso sí que me duele porque yo me veía en la final. Pero desde el calentamiento ya he visto que no iba. He sentido molestias, como agujetas, unas sensaciones muy raras», describió e leonés. No fue el único de la aristocracia del peso que no pasó el corte. John Godina, quien perseguía su cuarto título mundial, pero que en las últimas semanas sufrió una auténtica plaga de lesiones -mano, pie y codo- que concluyó con un virus estomacal. El estadounidense acabó un centímetro por debajo de Manolo. De todas formas, a sus 33 años no pierde el entusiasmo ni el humor: «¿Que si estaré en Osaka dentro de dos años? Y en Londres 2012. No lo dudes». El sensible Martínez, tras certificar su eliminación, volvió a expresarse con la cordura que le caracteriza. Sin estridencias ni dramatismos. «Ahora quiero descansar y relajarme una buena temporada para volver con más ánimo. Esta era una situación que tenía asimilada, aunque la procesión va por dentro. Sabía que estaba mal, pero no renuncié porque en la final sí que me veía. Pero, bueno, ya son muchos años en esto y de la misma forma que acumulo muchas desgracias también he tenido muchas alegrías», concluyó el lanzador español en su análisis. Adam Nelson, campeón La final encumbró a Adam Nelson. El estadounidense, el hombre que en invierno subastó la publicidad de su camiseta por Internet, hizo astillas la valla que le separaba de lo más alto del podio. Porque Nelson, a sus 30 años de edad, coleccionaba segundos puestos: en los Juegos de Sidney y Atenas (aunque se celebró en Olimpia), en los Mundiales de Lisboa (pista cubierta), París y Edmonton (aire libre).

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