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Odriozola da un 6,5 a España Muchos cambios para el futuro Radcliffe entierra sus lágrimas

El presidente de la Federación Española asegura que David Canal «tenía pinta de lanzador de martillo» y critica con dureza a Concha Montaner y Mario Pestano por su discreta actuación La británica mejoró la marca de los ca

La atleta británica Paula Radcliffe gana metros durante un momento del maratón celebrada ayer

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Fernando Miñana Fernando Miñana - helsinki f.m. | helsinki helsinki
León

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José María Odriozola aprovechó la clausura para evaluar la actuación del equipo español en los campeonatos del mundo. El presidente de la Federación dijo que en líneas generales había estado bien y calificó el global «con un seis y medio», pese a las dos medallas y nueve puestos de finalista (a falta de la final de los 1.500 femeninos), menos de los pronosticados por él mismo (5 y 12) y por debajo de lo obtenido en los anteriores Mundiales, los de París 2003, donde recogieron cinco preseas y 13 puestos entre los ocho mejores. También destacó la «constante presencia, y bastante buena, de atletas españoles en la pista» y la proliferación de fondistas y mediofondistas africanos, por culpa de los cambios de nacionalidades. «Llega un momento en el que te encuentras siete o nueve kenianos en una misma prueba», lamentó. En tono irónico se refirió a países como Qatar o Bahrein, los que encabezan esta corriente de comprar fondistas africanos: «Antes tenían cuadras de caballos y ahora les ha dado por tener cuadras de atletas». Asimismo se quejó de los cambios en los sistemas de clasificación, lo que ocasionó «alguna injusticia», como en el caso de Glory Alozie, que realizó la quinta mejor marca de las participantes y se quedó fuera de la final al disputar una de las series con mucho más viento que las otras dos. Otra protesta vino por la decisión de la IAAF de permitir competir al campeón de la pasada edición junto a tres atletas del mismo país. «Esto al final parece un mitin y si, además de ser los más fuertes, les das la ventaja de correr en mayor número...». Odriozola, además, dejó caer constantemente la sospecha del dopaje sobre otros países. «Ha habido más controles, pero hay gente que va al límite, al borde de que les dé un pasmo», comentó. «Pasé vergüenza ajena» No por eso dejó de criticar a algunos españoles, como es el caso de la saltadora Concha Montaner y el discóbolo Mario Pestano. «Han dejado escapar una oportunidad magnífica», apuntó. También censuró que Reyes Estévez se dejara llevar en la recta final de los 1.500 o que Manolo Olmedo se retirase tras recibir dos arañazos de los tacos de un contrincante. «No me gusta esa actitud, hay que darlo todo hasta el último suspiro. Me sentí avergonzado por Olmedo. No me creo que le pasara algo, cuando vio que no iba se puso a hacer un numerito. Tiene clase y tiene que espabilar. Habrá que pensarse en el futuro si entra en la lista porque causa mala imagen y no los quiero en el equipo. Ahí está el ejemplo del marchador Santi Pérez, que renunció al ver que no iba a llegar en condiciones», explicó. Pero el mayor palo se lo llevaron los relevistas del 4x400 y, más en concreto, David Canal. «Su actuación ha sido mala, mala. Pasé vergüenza ajena e hicieron una marca de júnior. David Canal tenía pinta de lanzador de martillo. No sé cómo los técnicos le dejaron correr. ¿Cómo va a hacer 400 metros así? Tiene que espabilar». En el otro lado de la balanza colocó a atletas como los maratonianos Julio Rey y Pepe Ríos, los marchadores en general, el saltador Joan Lino, los fondistas Juan Carlos de la Ossa, Marta Domínguez y Alberto García, el vallista Iván Rodríguez o las lanzadoras Berta Castells y Mercedes Chilla. «En general -resumió-, creo que ha habido unos 20 atletas de notable para arriba». Odriozola profundizó en las causas del aparente retroceso del atletismo español, que ha vuelto a los niveles de Gotemburgo'95 y llegó a la conclusión de que el sistema de ayudas a los deportistas no es corto ni excesivo: «Lleva funcionando 16 o 17 años y es bastante justo. Nadie que merezca ayudas se queda sin ellas». También descartó como un factor que pudiera entorpecer la puesta a punto el hecho de que, en la temporada en pista cubierta, los atletas prepararan a conciencia los Europeos de Madrid. «Está muy demostrado que hacer dos temporadas al año les va bien». El consejo de la IAAF se reunió con el objetivo de estudiar algunos cambios para el futuro. Odriozola informó de que se sopesa celebrar unos Mundiales cada cuatro años y Europeos cada dos. E insistió en que Europa, que proporciona el 80% del dinero del atletismo mundial, tendrá que tener más protagonismo en el concierto internacional. En este sentido dejó entrever que los diez representes del viejo continente se están aliando con miras a las elecciones de 2007. El calendario sufrirá un cambio drástico. Se pretende dejar un máximo de 25 mítines: uno por continente y 20 en Europa. Habrá dos niveles. La imagen dio la vuelta al mundo. Paula Radcliffe, sudorosa, sentada sobre una acera, totalmente abatida, lloraba a lágrima viva tras sus oscuras lentes. El sueño olímpico hecho trizas. La plusmarquista mundial se tenía que retirar del maratón. Y lloraba. Realizó un segundo intento. Baldío. Y lloraba. Tenía que resignarse y era incapaz de hacerlo. Y no paraba de llorar. Antes de cumplirse un año, lo hará el próximo 26 de agosto, la fantástica fondista británica se ha desquitado. Sus lágrimas han quedado enterradas en Helsinki, donde fue a por la victoria, como una posesa, desde el primer kilómetro. Aunque es una imagen habitual en esta atleta de 31 años, no deja de asombrar que una maratoniana pueda pasar en primera posición por todos los parciales: km 5, km 10, km 15..., así hasta la meta, donde rubricó el maratón más rápido de la historia de los campeonatos del mundo (2:20.57). Nadie pudo soportar ese ritmo constante, martilleante, sin tregua, que te asfixia. La única osada fue la rumana Constantina Tomescu. 'Pusha', ex jugadora de balonmano y madre de un niño de 10 años, acabó con la medalla de bronce. Ni siquiera pudo Catherine Ndereba, una atleta keniana de prodigiosa fiabilidad: oro en París, plata en Atenas y plata en Helsinki. Y si alguien era capaz de seguir la estela de Radcliffe esa es Ndereba, la tercera de nueve hermanos, ya que posee una marca en maratón de 2:18.47, la segunda mejor de todos los tiempos. Isabel Eizmendi también intervino en este maratón. La española finalizó trigésimo primera (2:36.41).

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