El equilibrado perfil sólo dejará opciones a corredores completos
Ciclistas y directores preven una ronda muy dura, que se adelanta por el mundial de Madrid

Las calles de Granada albergan los últimos preparativos; en la foto un mecánico del Radobank
La sexagésima edición de la Vuelta que se disputa desde mañana, sábado con salida en Granada hasta el 18 de septiembre con llegada en Madrid apuesta por la montaña con seis finales en alto sin olvidar las oportunidades de los contrarrelojistas, que tendrán 93 kilómetros repartidos en tres jornadas de lucha contra el cronómetro. La carrera está considerada como dura por corredores y directores deportivos. Este año de estreno del Pro Tour y el Mundial que tendrá lugar en Madrid del 20 al 25 de septiembre han adelantado las fechas habituales de la ronda española. En los 3.239 kilómetros repartidos en 21 etapas hay además de 6 llegas en alto, otras etapas peligrosas de viento y media montaña, por lo que el vencedor debería ser un corredor de los denominados completos. El inédito final de Valdelinares, en Teruel, en la sexta jornada será el primero de los finales en alto. Será un desenlace conocido por muchos de los corredores que van a estar en la Vuelta al ser una llegada habitual en la Vuelta a Aragón. La estación turolense servirá para hacer la primera criba de la carrera, ya que días después llega la segunda semana de competición en la que está concentrada el resto de alta montaña. Tras Valdelinares llegarán los picos de la estación andorrana de Ordino-Arcalís en la décima etapa el 5 de septiembre, con el techo de la Vuelta, cima Alberto Fernández a 2.230 metros. Al día siguiente Cerler en la 11a (Huesca); el día 9 otro final inédito, el alto Virgen de la Bien Aparecida, en la 13.ª jornada (Cantabria). Un día después llegan los Lagos de Covadonga en la 14.ª etapa y cierra el ciclo montañoso el final en la estación asturiana de Valgrande-Pajares en la 15.ª jornada. Estas etapas dejarán perfilado, si no decidido, el podio final de Madrid y los favoritos serán los que tengan que demostrar tal condición, aunque la historia se ha empeñado en las últimas temporadas en demostrar que es posible llegar con todo por decidir a las dos últimas jornadas. Aparte de las llegadas en alto, la Vuelta aporta tres etapas de media montaña, siempre idóneas para el buen ciclismo, los ataques y las emboscadas, sobre todo las que tendrán lugar en Avila y Segovia, por la Sierra de Gredos y los puertos madrileños. El perfil montañoso se combina con oportunidades para los «sprinters» y los aventureros que buscan su día de gloria con las escapadas. Descanso en León El descanso, fundamental para recuperar las fuerzas que día a día se van desgastando con más facilidad, tendrá dos jornadas señaladas. El miércoles 7 de septiembre, con traslado del pelotón a Logroño, y 5 días después tras la etapa de Pajares, en León. Los contrarrelojistas debutarán el primer día en Granada, aunque con un aperitivo de 7 kms. que servirán para otorgar el primer maillot de líder. El perfil, aunque corto, será exigente, con una subida a las puertas de La Alhambra. Luego afrontarán 48 kms en Lloret de Mar, con un recorrido ondulado para corredores de fuerza. Las etapas contrarreloj terminan el penúltimo día con el recorrido Guadalajara-Alcalá, de 39 kms y un perfil más apto para los corredores rápidos capaces de mover grandes desarrollos. La primera semana de carrera, lejos de la alta montaña y de la primera contrarreloj importante, tendrá escenarios quijotescos, ya que la carrera, en el cuarto Centenario del Quijote de Cervantes, rodará por todas las provincias de la región castellano-manchega. Serán jornadas temibles si aparece el viento, en las que muchos han perdido la condición de favorito en un despiste. La despedida de la Vuelta tendrá lugar un año más en Madrid, en el escenario del Mundial que comienza el día 20 de septiembre.