Heras se transforma en casa
La meta de Vinarós recibió a una nueva llegada masiva en la que el veterano holandés Max Van Heeswijk se benefició del pinchazo sufrido ocho kilómetros antes por Petacchi

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Mientras las etapas continúan discurriendo a la espera de otra jornada importante, en Lloret de Mar, lo más llamativo ha sido la actuación de Roberto Heras en Valdelinares. En Vinarós, donde se imponía en 2001 Juan Manuel Garate, hubo una llegada masiva en la que ganaba, en ausencia de Alessandro Petacchi, que tuvo un pinchazo, el veterano holandés, de 32 años, Max Van Heeswijk. La sorpresa por el triunfo de Heras no es por la calidad del corredor de Liberty, sino por la forma en la que lo hizo después del Tour de Francia que realizó. Heras terminó en París a una hora y media de los primeros. En 2004 le pasó lo mismo. Dos años que le han marcado no sólo a él sino también a su equipo, que va a cambiar su calendario. Él ya ha dicho que no encuentra una explicación para lo que le pasa en Francia. Tiene una ventaja, que del pasado prefiere no acordarse: «En cuanto finalizó el Tour me olvidé de la carrera y me centré en la Vuelta. Durante el invierno habrá tiempo de analizar las cosas con más tranquilidad». En la Vuelta, se le nota mucho más entero moralmente. Es otro corredor muy distinto al que hemos visto en Francia. Su director, Manuel Saiz, sí encuentra explicaciones: «Hay corredores que nacen para unas carreras y otros, para otras. Roberto es un corredor de segundos esfuerzos. El primero no lo asimila bien. Por eso el próximo año correrá el Giro de Italia». Tras el escándalo producido por las revelaciones del caso Armstrong, puede haber gente que piense mal sobre el rendimiento de Heras en Francia. «Los que puedan pensar así son unos fracasados y unos idiotas». Liberty no tiene un planteamiento concreto para controlar la etapas: «Va a depender de cómo vayan las cosas cada día. Lo que queremos es llegar a la contrarreloj de Lloret tal y como estamos». Se presentarán incluso algo mejor, puesto que Heras sumo ayer 6 segundos en el último esprint bonificación del día. «Íbamos tirando delante con Vicioso. Quedaban 500 metros para el esprint bonificación y le dije a Heras que aprovechase esa circunstancia. Nos lo hemos encontrado». Control de Liberty La exhibición de Roberto Heras y Liberty en Valdelinares ha causado un fuerte impacto en el pelotón de una carrera que ve cómo el dominio del bejarano se puede ampliar en los próximos días. Ése es el riesgo que corre esta Vuelta a España. Se sabía que Liberty iba a intentar bloquear la etapa, que no se iban a producir escapadas en los primeros 80 kilómetros, que eran bastante complicados, y el guión previsto se cumplió. Hubo fugas, pero con el tiempo siempre controlado para que las formaciones con esprinters entrasen a trabajar en la parte final de la etapa. El equipo del líder no quiere correr ningún tipo de riesgos y por eso no dejó que ninguna escapada cogiese un tiempo abismal. El esprint resultó atípico puesto que Alessandro Petacchi pinchó poco antes de coronar el repecho de La Ermita, que estaba a 8 kilómetros de la meta, y no pudo enlazar, lo que dejó abiertas otras posibilidades, entre ellas las del veterano Erik Zabel, que puso a su equipo, el T-Mobile, a trabajar. El holandés Max Van Heeswijk se sorprendió hasta él mismo, mientras se estaba colocando en la llegada. Van Heswijk se separó de su mujer en invierno, lo que ha afectado su rendimiento. Es una persona depresiva. Volver con ella y retomar el camino del triunfo ha sido todo uno, ya que también ganó dos etapas en la Vuelta al Benelux. El final de etapa propició un fuerte ataque de Paolo Bettini, que dio la impresión de que podía llegar en solitario. Fassa no trabajó, pero con la cantidad de hombres rápidos que hay en la Vuelta siempre habrá equipos dispuestos a arriesgar. Ganó precisamente un corredor de un equipo que no apareció nunca en cabeza, el Discovery Channel.