El descenso de las temperaturas reactiva la media veda de la caza
La necesidad de eliminar un día hábil hace que el martes, que es 13, no se pueda disparar

Niños y niñas participan en una clase de montaje de moscas artificiales
La media veda de caza, que tiene a la codorniz como principal especie cinegética, entra en su recta final, ya que su cierre se producirá el 18 de septiembre. Dado que la normativa dispone un máximo de 21 días de caza y que entre la fecha de apertura y la de cierre, cazando martes, jueves, sábados, domingos y festivos saldrían veintidós días, ha sido preciso eliminar un día hábil, concretamente el martes y trece, tal vez por aquello de la superstición. La campaña se está desarrollando bajo mínimos, pues tras los primeros días se ha producido un bajón importante. Además las codornices se concentran en determinadas zonas que mantienen un cierto grado de humedad, bien por ser regadíos o por proximidad a regueras y arroyos, mientras que apenas existen en las tradicionales rastrojeras de secano. La meteorología de los últimos días, con una importante bajada de las temperaturas y algunas tormentas, puede afectar de forma positiva a este final de temporada al hacer que las aves se muevan hacia las zonas tradicionales, pese a que éstas apenas cuentan con rastrojo. En los amplios maizales de los páramos y riberas, donde hasta la fecha mejor se está cazando, también puede mejorar la situación, ya que si se moja la hoja de la planta, la pequeña gallinácea no se encuentra a gusto en el interior de las plantaciones y tiende a salir hacia las pajas o las zonas de barbecho. Si esto sucede, la caza ya no se limitará a las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde, únicos momentos en que salen a comer a las rastrojeras. Los recuentos que en la primavera realiza la Federación de Caza sobre las aves que entran en la península y más concretamente en Castilla y León resultaban altamente esperanzadores por el número de codornices adultas, sensiblemente superior al de otros años. Sin embargo, la meteorología se encargó de limitar el número de polladas, pues el intenso calor y la sequía estival las desplazaron de sus criaderos habituales. Es un hecho evidente que no criaron bien ya que la mayoría de piezas que se cobran son aves adultas y, lo que resulta más preocupante, hembras. Apenas se han visto pollos en esta campaña, lo que extraña sobremanera a los cazadores. Por otro lado las aves adultas tienen una experiencia acumulada que las hace levantarse de lejos o apeonar hacia el refugio seguro engañando a los perros que mantienen la muestra cuando la pieza ya se encuentra alejada. Todas estas razones están motivando que se cobren pocas codornices pero que los lances, en opinión de los cazadores veteranos, sean mucho más interesantes. En todo caso, no conviene olvidar que la media veda tiene su mayor aliciente en el trabajo del perro y la emoción que esto supone. Codornices anilladas Los trabajos que se vienen realizando desde hace años tanto por la Federación de Caza como por el GIA (Grupo Ibérico de Anillamiento) están aportando nuevos datos sobre la movilidad de las codornices y sus largos desplazamientos migratorios. Es importante que al cobrar un ave anillada se entregue el anillo bien a la Federación de Caza o a cualquier estamento que la haga llegar al centro de estudios, pues dicho anillo contiene una importante información. El pasado año se mató en Laguna de Negrillos una codorniz que había sido anillada en Medina del Campo, hecho normal si se tiene en cuenta su recorrido hacia el Norte. Hace pocos días se cobró en la localidad de Fojedo del Páramo otra ave que había sido anillada en Burgos, lo que no deja de resultar curioso, pues en este caso el desplazamiento se realizó de Este a Oeste. Lo que parece evidente es que los recorridos no son regulares y su lógica puede responder a distintas variantes naturales o provocadas por actividades y comportamientos humanos. Ahora, cuando la temperatura refresca y se acentúan las migraciones, los cazadores buscan con insistencia el denominado guión , un pájaro de mayor tamaño y más robusto que supuestamente guía el bando hacia el sur. La creencia popular choca con la realidad, ya que el llamado guión no es una gallinácea, sino una palmípeda, también migratoria, conocida como el rascón de los prados. Sin embargo aun desconociendo los motivos, si es un hecho evidente que la presencia de esta palmípeda suele coincidir con concentraciones de codornices previas a su retorno a tierras africanas. Estas concentraciones de entre treinta y cincuenta codornices, que se suelen mantener durante unos pocos días en lugares algo elevados o laderas con hierba seca y cardos, son buscadas con insistencia por los cazadores, pues suponen la culminación feliz de una mala campaña de media veda.