Diario de León

La aberración de las desclasificaciones

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MARRO
León

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EL PASADO 10 de agosto concluíamos así nuestra columna: «...y ese colmo del ridículo de «clasificaciones finales sin clasificados». En cualquier deporte se elimina a un competidor y se da paso al siguiente. En el nuestro, con nuestra pomposa nueva normativa no se ha previsto esta contingencia «tan previsible» de quedar desierto uno o varios premios como advertíamos hace tiempo. El 10 de septiembre en Cistierna sin campeón y sin 4.º clasificado; el 11 en Mansilla sin 2.º y 3.º. Obviamente en pesados pero para el caso es igual. Igual de penoso. Pues ni en agosto agoreros (se ve tan claramente como la plaga de lesiones), ni oportunistas en septiembre aprovechándonos del esperpéntico despropósito de las «desclasificaciones». Pero es que, reiteramos lo que subrayábamos en su día, se trataba de la media estelar, adoptada por la nueva Junta. Estrellato que no lo compartían ni la auditoría, ni semiligeros, ni cantera, ni prevención-cobertura integral de lesiones, ni alternativas al cinto... La repulsiva pasividad -propiciada por ambos contendientes y nunca por uno solo-, generadora de los empates a cero, puede tener otros tratamientos que eviten esas repercusiones bochornosas en las clasificaciones y que era de lo más predecible que sucedieran como consecuencia lógica de la «medida estrella». Cualquier alternativa antes que desnaturalizar la competición y lastrar el espectáculo, lo que provoca que el espectador descalifique -o al menos cuestione- a la lucha leonesa como deporte, al tiempo que no desentiende de un espectáculo que medidas como «la estrella» contribuyen a empobrecer aún más. Lo cierto es que cuando no es por una cosa es por otra, y cuando no por varias a la vez, el deterioro de la lucha leonesa no parece tener límite. Y lo peor es que no se ven trazas ni signos, ni indicios de dar un giro a la situación. Indiferencia y pasotismo ante los problemas acumulados más los que surgen día a día. Como si no existieran. Su ocultación implicará, entre otras cosas, dilatar las soluciones. Para resolver los problemas lo primero ha de ser conocerlos y tomar conciencia de ellos. Pero lamentablemente no están yendo por ahí los tiros; más bien se ocultan -los problemas- y se actúa como si no existieran. Se ignoran en plan avestruz escondiendo la cabeza debajo del ala, aunque sacando pecho. ¿Ignorancia, desidia, incompetencia...? En cualquier caso no se vislumbra capacidad para pasar a lalucha leonesa del marasmo actual de su decadente transcurrir. Ya va pareciendo algo más que «letargo veraniego» y tiende más a aletargamiento integral. Aberraciones como la de que hoy nos ocupamos seguirán surgiendo de no ponerse remedio... y mucho nos tememos lo irremediable. Seguiremos al quite, porque lo que está claro es que esta columna no está precisamente para ocultar problemas. Para cualquier cosa menos para eso. Y obviamente para plantear o sugerir posibles soluciones en la media de lo posible. Pues bien, no sólo surge el «repaso reglamentario». Además de un reglamento de lo más caduco a superar, se impone entrar a saco en las bases y en los fundamentos organizativos (ya no digamos estructurales) de la lucha leonesa. Ya es hora de pasar de «la declaración de intenciones» de primeros de año, a los hechos tangibles. Que no todo se reduzca al señuelo de los premios. La «imaginativa» medida de deslumbrar (a los papanatas del papanatismo) con los premios cuasimillonarios para un deporte amateur y para 5 ó 6 minutos de agarres totales, sólo seduce a los panapremios/ganasiempre; pero no a la cantera y al futuro de competidores, cuyo destino era tan sólo posibilitar que se luzcan los ganapremios. Ambición e inconformismo a todos los niveles. Desmarque del conformismo de las luchas indígenas (por evitar lo de folklóricas), sin ningún eco ni relevante repercusión mediática fuera de los cauces habituales de la lucha leonesa. Lo que ni muchísimo menos sucedería compitiendo -y sin duda triunfando- en las luchas universales. Sacar adelante esa Fundación para poner en valor pasado, presente y futuro de nuestra lucha. A imagen y semejanza canaria: el gran referente de la lucha canaria. Y más a mano, la referencia de la Fundación Ademar... versus Fundación Lucha Leonesa. Por no hablar de los retos pendientes como la homologación de la lucha leonesa a efectos de federación supraterritorial (de nuevo el ejemplo canario vía decreto 433/83) o la sonorización luchística en serio: el gran reto pendiente del patrocinio integral para la lucha leonesa.

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