Francia apabulla a España y apea del podio al conjunto de Pesquera (98-68)
El cuadro galo no dio opción a un equipo que no salió al partido con la mentalidad adecuada

Navarro y Felipe Reyes, al fondo, abandonan la pista desolados
La despedida no pudo ser más lamentable. España fue humillada por Francia en la lucha por el bronce. Después de tres podios consecutivos en los campeonatos de Europa, la selección española, desarbolada por un equipo muy superior y muchísimo más completo y concentrado, decepcionó en otro partido trascendental. Francia, medalla de bronce 46 años después, se dio un festín a costa de un triste y desmotivado equipo. La selección francesa dio un repaso espectacular a España a partir del segundo cuarto y dejó en evidencia las numerosas carencias del conjunto de Mario Pesquera. Sin Gasol, España ya no está entre los tres mejores del continente. Desgraciadamente, Francia la puso en su sitio, cuando el día anterior había acariciado incluso su presencia en la final, aunque también estuvo a punto de caer en cuartos ante Croacia. La selección francesa, en cambio, no dejó ninguna duda en su último partido. Sólo cuatro jugadores, poderosísimos físicamente y con calidad (Parker, Gelabale y los hermanos Pietrus) anotaron más puntos que todo el equipo español. Sin metal, y con una paliza tan contundente, el desastre pasará a la historia. La debacle absoluta llegó en el tercer cuarto, pero Francia ya había barrido a España en un segundo periodo nefasto del equipo de Pesquera, avasallado en todas las facetas por Parker y compañía. Sin ninguna concentración, la selección sólo anotó entonces dos canastas en seis minutos y medio. Ni se atrevía a tirar de fuera ni podía nunca bajo la canasta ante Weis y el poderío físico de los franceses. Francia, dirigida por el rapidísimo Parker y con las ideas muy claras, se fue escapando sin remedio, y España, ni defendía, ni saltaba a por los rebotes, ni sabía en ningún momento cómo atacar. Además, sus pérdidas de balón siguieron provocando el contraataque francés, y Diaw y Gelabale se hartaron ante un rival que estaba a verlas venir. El único triple español en ese segundo cuarto fue de Calderón, pero sólo sirvió para reducir algo una ventaja que llegó en principio a ser de 11 (39-28). España sólo llegó a ganar por seis en el arranque (3-9). Después, fue cayendo en el pozo. Cuando cogió esa mínima diferencia, la selección, para no perder la costumbre, se relajó, y dos pérdidas consecutivas dieron lugar a dos contras que culminaron un parcial del que ya no pudo recuperarse la selección española.