España empaña su imagen
El equipo de Mario Pesquera cumple el objetivo del Mundial, pero deja malas sensaciones

Gasol acudió a Serbia, pero como comentarista televisivo
España ha empañado su imagen en el Eurobasket. La selección ha cumplido el objetivo del Mundial, pero ha dejado malas y extrañas sensaciones en un campeonato de Europa en el que por primera vez en las cuatro últimas ediciones se ha quedado sin medalla. El equipo de Pesquera se marcó la meta de alcanzar al menos las semifinales y lo consiguió tras un afortunado y polémico partido ante Croacia, pero contra Francia renunció incluso a la pelea por el bronce. En su último partido decisivo ni siquiera sacó la casta que se esperaba de ella para evitar ser vapuleada y sufrir una derrota deshonrosa. La impresión que dio es que después de creerse que podían ganar incluso el oro y verse fuera de la final, a los jugadores ya no les valía otro metal. Y que la sintonía en el vestuario no era buena, con una clara frontera marcada entre suplentes y titulares, casi los únicos en los que ha confiado el seleccionador. El cuarto puesto europeo ha dejado muy mal sabor. Con Gasol, desde el Eurobasket de Turquía 2001, fue una selección poderosa, temible y competitiva que logró enganchar con buen baloncesto, especialmente en el Europeo de Suecia 2003 y en los Juegos de Atenas 2004. En cambio, sin Gasol, en Serbia sólo ha brillado ante los anfitriones. Su sorprendente rendimiento en el estreno fue sobresaliente, pero después se fue desinflando, hasta culminar una decepcionante actuación coronada con una derrota histórica. Su actitud en la despedida no pudo ser más lamentable. Pesquera, que cuenta con el total apoyo de la Federación hasta el Mundial de Japón 2006, ha buscado una justificación en el cansancio, lo que significa que, o el equipo no estaba bien preparado, o que los titulares han sido exprimidos. Calderón, Navarro, Jiménez, Garbajosa y Reyes han sido la base de la selección, y los secundarios apenas han contado. El que más, y casi única excepción, Fran Vázquez, que tuvo un protagonismo clave frente a Croacia. España ha jugado prácticamente con siete, y en el último partido, el del debut de Sergio Rodríguez cuando ya se perdía de paliza, ni jugó Iturbe. Los cuatro días de supuesto descanso no sirvieron para recargar energía ni para que el equipo se reforzase psicológicamente. Navarro ha sido el único que ha mantenido un altísimo nivel. Garbajosa respondió como se esperaba en los tres primeros partidos, y después también quiso asumir la responsabilidad, pero fue otro de los que acusó, al igual que Calderón, el exceso de desgaste, y no estuvo nada acertado en el tiro exterior.