Las estrellas del Ciudad Real no dejan ninguna opción al Ademar (32-35)
El equipo leonés demostró estar un peldaño por debajo del manchego, que palió su crisis
Cadenas: «Nos faltó orden y perdimos muchos balones» Alilovic vivió la cita desde la grada

El ademarista Héctor Castresana intenta ejecutar un lanzamiento ante la oposición de Siarhei Rutenka
Ademar sucumbió ante el Ciudad Real en un partido intenso en el que los manchegos tomaron la iniciativa en el marcador muy rápido y no dejaron escapar su ventaja hasta la finalización del choque. El plantel leonés, con el «asunto Alilovic» como telón de fondo, demostró que se encuentra un peldaño por debajo del conjunto manchego. La garra y la lucha son argumentos que ya no bastan para ganar y la evidencia indica que hay que aferrarse a otras directrices. Con un bloque plagado de estrellas, los de Dujshebaev pusieron fin a la crisis que se había despertado en el equipo tras la derrota en Algeciras. Rutenka, Metlicic y Alberto Entrerríos derribaron una y otra vez el muro defensivo ademarista, que nada pudo hacer ante la avalancha visitante. Un ataque estático espeso y la imposibilidad de plantear contras debido a la gran efectividad ofensiva del Ciudad Real acabó minando las opciones de la escuadra de Cadenas, que pese a todo nunca le perdió la cara al partido. Al igual que sucediera en los dos últimos partidos, en Alcobendas y en Cangas, el conjunto de Cadenas sufrió demasiado en los primeros 15 minutos de partido. Al bloque leonés le cuesta arrancar, coger el ritmo adecuado. Ante equipos de inferior potencial, dicha circunstancia puede resultar anecdótica pero ofrecerle ese «handicap» al Ciudad Real se antoja un lujo excesivo. Ademar estuvo a remolque todo el partido y, pese a flirtear con varios acercamientos en el marcador, nunca maniató el liderazgo manchego. El ataque estático de Ademar volvió a pasar por problemas, en esta ocasión ante las torres manchegas. Si a ello se añade la magistral actuación de Sterbik en la portería el resultado final no se sale de la lógica. En ningún momento, el cuadro de Cadenas pudo jugar al contraataque, su mejor arma, y eso lo notó en exceso. La ofensiva de Ademar careció de organización, apenas gozó de fluidez. Se le atragantó la defensa 5-1 con David Davis de adelantado planteada por Dushevaev. Exactamente igual que en Cangas, ante el Frigoríficos del Morrazo, el equipo volvió a abusar del juego por el centro y de los pases al pivote. Castresana se aprovechó de ello en varias ocasiones pero enseguida se vio que la fórmula resultaba exigua ante los manchegos. Sólo un atisbo de reacción se observó en la recta final de la primera mitad con un parcial de 4-0 a favor de Ademar, que le metía de lleno en la cita. Se vislumbró la impronta ademarista, la que quiere Cadenas que tengan sus equipos: una defensa muy agresiva y ejecutando ataques con mucha rapidez. Amparado por la hinchada, el bloque leonés se marchó a vestuarios pleno de moral. El inicio de la segunda parte devolvió a la realidad a Ademar. Se topó de nuevo con la férrea defensa del Ciudad Real y los latigazos de Alberto Entrerríos y Rutenka enseguida incrementaron la ventaja para los manchegos. Sin conocer el verdadero potencial de Alilovic ayer se vio que el equipo le necesita. Jorge Martínez se vio desbordado por el nivel de los visitantes. Además, el ataque leonés, difuso, con muchas imprecisiones y pérdidas, minaba poco a poco las esperanzas maristas. No brillaron en exceso los hombres de Cadenas. Ivo Díaz es un jugador acostumbrado a la defensa y, aunque el técnico de Valdevimbre se empeñe en darle minutos en ataque, el cubano con pasaporte húngaro aún está en período de adaptación a su nuevo rol. Siguiendo en el capítulo de despropósitos, dos exclusiones lastraron la actuación de Kjelling. Impidieron su participación en momentos decisivos y le sacaron psicológicamente del partido. Incluso Cadenas le mantuvo en el banquillo durante una buena parte de la segunda mitad. Apenas dejó unos destellos del potencial pero en ningún momento pudo hacerse con las riendas del equipo. Además, Raúl Entrerríos y Viran Morros no mantuvieron el nivel de partidos anteriores y para un conjunto como Ademar, en el que todos sus componentes tienen que dar el 110 por cien de sí mismo para pelear con los equipos de mayor presupuesto, se antoja un lujo del que no puede gozar el cuadro leonés. Todavía así, con la multiplicidad de problemas que acuciaban a Ademar, el equipo nunca capituló, no dejó marcharse en el marcador al Ciudad Real y encumbró la garra y la lucha característica del equipo a la seña de identidad más evidente. Cadenas, ya en el tramo final y en un acto desesperado por recortar distancias en el marcador, situó a Roberto García como adelantado con el fin de provocar pérdidas en el rival, pero el partido ya tenía dueño: el Ciudad Real, que se fue de León con los deberes hechos y disipó las dudas surgidas tras la derrota en Algeciras.