La Deportiva pone fin a la crisis vapuleando a su verdugo copero (4-0)
Los locales marcaron siete goles, pero el árbitro le anuló tres al argentino Gonzalo Pavone
La Sociedad Deportiva Ponferradina necesitaba ayer, por encima de cualquier otra cosa, una victoria con la que poder acercar de nuevo a una afición que empezaba a distanciarse después del irregular inicio de temporada que estaban protagonizando los blanquiazules. La derrota de Valladolid hizo mucho daño y no había mejor manera, como apuntó a lo largo de la semana Pichi Lucas, de zanjar esta crisis que hacerlo con un triunfo frente al Portugalete y así fue. Tal y como se comentaba ayer en la previa del encuentro, el técnico se había propuesto acabar con las alegrías defensivas y la Deportiva ha logrado ganar con solvencia, precisamente consiguiendo una mayor consistencia en la zona de cobertura. El equipo ha descubierto que «el mejor ataque es una buena defensa» y por segunda vez esta temporada (la primera fue en Lezama) acaba un partido con Rubio incólume. La clave del choque estuvo en esa presión agobiante a la que los de Pichi sometieron a su rival. Sólo el día del Amurrio los bercianos habían hecho más faltas que ayer. En Valladolid parecían «madres» y en esta ocasión se parecieron más a lo que debe ser un equipo compacto, que es muy distinto a ser una escuadra «leñera». Dio resultado la fórmula del doble pivote defensivo para garantizar estabilizad en el zaga. Además, Evangelos Krios fue el medio centro ofensivo capaz de brindar asistencias de mérito y hasta golear. Él abrió la cuenta a la media hora después de una asistencia con la testa de Pavone, a la que el griego adornó con un maravilloso control orientado que le permitió batir a Txemi con la zurda. Antes de eso el propio Krios pudo haber inaugurado el marcador, pero su disparo desde la frontal no ofreció problemas al cancerbero vasco. El primer tiempo no ofreció demasiadas ocasiones de peligro, pero la segunda mitad fue un recital ofensivo de los locales, favorecidos también porque al Portugalete (así lo reconoció su técnico) le daba igual perder por uno que por cinco y arriesgó en busca de un empate que tuvo en sus botas Egoitz. Sólo se habían jugado diez minutos de la reanudación cuando Fran empujó por detrás a Mario dentro del área y el colegiado gallego decretó la pena máxima. Rubio, que ya había parado un penalti a este mismo equipo en la Copa del Rey, volvió a mostrarse acertado desviando el lanzamiento de Egoitz desde los once metros. Como suele suceder en estos casos, la acción envalentonó al equipo que solventa el problema y mina la moral del que marra el penal. A partir de entonces, el encuentro sólo tuvo una dirección con destino al portal de Txemi que recibió hasta seis impactos, de los que sólo la mitad subieron al marcador. Diego Ribera, que ayer gozó de la titularidad en detrimento de José Luis Soto, Brasi , se mostró romo ante el marco vizcaino porque de otra manera la goleada pudo ser escandalosa. Antes incluso del penalti comentado más arriba, el valenciano perdonó al malograr una jugada nacida en Krios que prolongó Pavone para que Diego tirara contra el meta del Portugalete. En el minuto 63 llegó la jugada tonta de la tarde. El árbitro pita una falta en contra de la Ponferradina, pero Asier sacó con rapidez y dejó solo a Pavone que cayó ante la salida del meta Txemi. El árbitro duda, parece desorientado, pero acaba amonestando al argentino por tratar de engañarle. Bronca al canto. Borrachera de goles Desde este instante, se suceden las ocasiones y los goles. Fran fusiló desde la derecha con un disparo raso que valió el segundo gol, seguido del que marcó Pavone tras otro error de Ribera, cuyo remate rechazó Txemi, aprovechando la circunstancia el argentino para anotar a puerta vacía. A Pavone le anuló el árbitro dos goles en dos minutos y cuando el choque expiraba, hasta Soto se animó a marcar en el segundo poste, empujando a placer un gran servicio de Brasi en al saque de un golpe franco.