Nadal, un tenista con una mente prodigiosa hecha para la victoria
Tan sólo diez jugadores han conseguido derrotar al mallorquín esta temporada

En los partidos complicados, el mallorquín hace gala de una fuerza mental a prueba de bomba
Colea, y seguirá durante bastante tiempo, la hazaña de Rafael Nadal tras darle la vuelta a un adverso marcador en su duelo con el croata Ivan Ljubicic de la final del Masters Series de Madrid. Este atlético tenista de 19 años lleva camino de escribir las páginas más gloriosas de un deporte al que se dedicó en su momento tras unos pinitos en el campo del fútbol. Rafael Nadal le debe a su tío, Toni, todo lo que es. Gracias a su apoyo ha podido alcanzar metas impensables. Toni es todo un ejemplo de entrega. Humilde donde los haya, se ha preocupado casi constantemente de transmitir esa sencillez a su ya popular sobrino. En las últimas horas no han faltado comentarios sobre la capacidad de reacción del vencedor en Madrid. La mayoría de los opinantes ha coincidido en destacar que Nadal dispone de una mente prodigiosa para sobreponerse a situaciones muy comprometidas. Su fuerza mental fue la que le permitió dejar al pairo a Ivan Ljubicic, cuando el croata tenía encarrilado el camino hacia la victoria. Su fuerza mental es, precisamente, uno de sus principales recursos. Con dos sets abajo no perdió los papeles y fue a partir de entonces cuando empezó a desplegar su juego arrollador. Rafael Nadal, con 79 victorias y cuatro Masters Series, es uno de los candidatos a conquistar la Copa Masters sobre la moqueta de Shanghai. Esa superficie no la trabajó aún especialmente. El saque desempeña papel fundamental. Toni Nadal es consciente de que su sobrino necesita mejorar algunas cosas. No lo ha ocultado nunca. Por lo pronto, el servicio. También la volea. En el aspecto físico todo le acompaña. Sus lesiones han quedado en el olvido, aunque la tendinitis de estos días merece la máxima atención. A Rafael Nadal le conviene mirarse en el espejo de dos ex números 1 del mundo, Juan Carlos Ferrero (ocho semanas) y Carlos Moyá (dos). Ambos, posteriormente a su acceso al liderato tuvieron la mala suerte de verse acosados por no pocos problemas físicos. Los que se ocupan de Nadal cuidan singularmente de que la salud del jugador no entorpezca su carrera. Nadal sigue fuerte como un toro, aunque bueno será que de cara a la próxima temporada dosifique su esfuerzo para evitarse complicaciones, porque con tanto ajetreo en las pistas puede llegar la hora de las lesiones. Salvaguardar a Rafael Nadal, considerado por algunos patrimonio de la humanidad, es obligación de todos. Como diría Fernando Alonso a sus paisanos de Oviedo, «no dejarme solo». Ahora que el de Manacor supera a Roger Federer en número de victorias (79 por 77), bueno será desempolvar sus diez derrotas en lo que va de temporada. Su peor mes fue el de enero, durante el que cayó derrotado por Ljujbicic en cuartos de final de Doha, por Dominik Hrbaty en la primera ronda de Auckland (Nueva Zelanda), donde se lesionó, y por Lleyton Hewitt en octavos de final del Open de Australia. Esos tres partidos se disputaron en pista dura. En esa superficie perdería más adelante con el número uno del mundo, el suizo Roger Federer en la final de Miami. Asimismo mordió el polvo de la derrota ante Berdych, en Cincinnati, y frente a James Blake en el US Open.