McGinley logra el Volvo Masters al fallar Sergio y Montgomerie
El escocés sí consiguió la Orden del Mérito del circuito europeo por octava vez en su carrera

El escocés Colin Montgomerie se despide del publico tras realizar su recorrido en la ultima jornada
Paul McGinley entró con la sonrisa de ganador al green del 17 cuando vio que su tercer golpe quedaba a tres metros de la bandera. El birdie le afianzaba más si cabe en la cabeza del torneo con tres golpes de ventaja sobre Colin Montgomerie, Sergio García, José María Olazábal y Luke Donald y obligaba a sus más inmediatos perseguidores a forzar en el temible hoyo del agua frontal al green, con la bandera al fondo. No se lo pensaron y uno a uno intentaron sacarle el máximo partido al hoyo. McGinley puso las cosas difíciles con un birdie (-10), Sergio logró un insuficiente birdie (-8), tras un golpe de putt para eagle poco acertado, y Monty sólo pudo hacer un triste par. El torneo había terminado antes de tiempo. «No puedo decir nada negativo de mi juego hoy (por este domingo). Mi entrenador me ha dicho que técnicamente he estado rozando la perfección y que no podía haberlo hecho mejor. Estoy orgulloso de ello y es la primera vez que mi entrenador me halaga de esa forma. ¿Será quizá porque he ganado?», bromeó McGinley. Si bien el irlandés hizo lo que tenía que hacer, desplegar su mejor juego, hacer birdies (cuatro), terminar con una ronda de 67 golpes, y tomar la cabeza que dejaron libre Sergio y Monty; sin desmerecer el trabajo del irlandés que fue perfecto, tuvo mucha ayuda del español y el escocés, que fallaban en los momentos más críticos y con los golpes más insospechados. Algún espectador comentó que, ante tan patético espectáculo lo mejor que podían hacer era dejar el premio desierto. La pobre actuación de Sergio y Monty hicieron grande a McGinley que se vio con el triunfo en la mano, su cuarta victoria en el Tour europeo, la última fue hace cuatro años y tres meses en el Open de Gales 2001 que le valió su entrada a la Ryder Cup, destapar el tarro de las esencias como jugador de elite y embolsarse los 666.660 euros en premios, que le garantizan, sin duda, una plaza en la Ryder Cup 2006 que se jugará en su país. Además se aseguró cinco años más en el Tour europeo hasta 2010 y un salto a la tercera plaza de la Orden de Mérito europea. Octava para Monty Sergio García terminó al final en segunda posición en solitario con -8 y en tercera posición con -7, fueron Luke Donald, José María Olazábal y Colin Montgomerie, que no se fue con las manos vacías de Valderrama ya que ganó su octava Orden de Mérito del Tour europeo. García no pudo esconder su decepción por un torneo que tenía en la mano. «Lo he tenido muy cerca y no he sido capaz de agarrarlo. Ya dije que en este campo es muy difícil mantener la concentración las cuatro vueltas y con la presión añadida de tener que hacerlo bien para ganar. Mi mayor error es no jugar como lo he estado haciendo los tres primeros días, relajado y tranquilo». El castellonense comentó que salió al campo para evitar cometer errores. «Ha sido una gran semana y ha sido muy gratificante ver el apoyo de todo el mundo, cosa que agradezco profundamente», comentó el castellonense que salió al campo de amarillo canario. «Estos van a ser mis nuevos colores para la temporada que viene, rojos y amarillos de la bandera española, a ver si me dan suerte en la última jornada». Emoción contenida La última ronda del Volvo Masters no estuvo exenta de emoción por muchos motivos y hasta la sombra del play-off rondó por algunas cabezas. El partido estelar entre Colin Montgomerie y Sergio García se convirtió en una especie de match-play en el que ambos jugadores mostraron la peor cara de su juego, con continuos fallos, escapadas de calle, birdies fallados; aislados en su guerra particular. Circunstancia que aprovecharon los demás para ir arañando posiciones y desbancar a los dos líderes, que impotentes iban regalando golpes por el campo. La presión hizo mella en ambos de una manera insospechada, con fallos casi infantiles. Ya lo dijo Olazábal la jornada anterior, cualquiera de los «top ten» tenía opciones de ganar. Hasta el mismo Olazábal se vio muy cerca de presionar más en la cabeza, si hubiera logrado un eagle al 17.Lo intentó, arriesgó con una gran remontada pero no consiguió firmar su tercer birdie consecutivo. Con 69 golpes (-7) se tuvo que conformar con la tercera plaza. «Me voy lleno de cosas positivas. Este es un campo que siempre se me ha resistido y he jugado bien. Los putts han estado bien tirados; a lo largo de la semana fallas golpes aquí y allá y es difícil mantener un ritmo de cuatro vueltas bajo par; sobre todo el último día, con toda la tensión no juegas igual de suelto», comentó el vasco.