León da un golpe de mando en la liga con toda una lección de juego
Los de Aranzana exhibieron una gran superioridad en la pista sobre el Tenerife de Jareño

La defensa leonesa blindó una vez más su aro; en la imagen Barnes observa a Higgins defendiendo
El León dio un golpe sobre la mesa y logró una contundente victoria en la cancha del también aspirante Tenerife. El equipo de Gustavo Aranzana -que se dio el gusto personal de vencer a su ex equipo-, tuvo siempre el mismo ritmo de juego y pasó por encima de un Tenerife que demostró no estar tan trabajado como el grupo leonés con un partido sobresaliente de Juanjo Bernabé y con una defensa excepcional, por encima de todo, que resultó el argumento básico para infligir al equipo tinerfeño la primera derrota en su cancha. No era fácil la prueba la que afrontaba el Baloncesto León en el partido de los entrenadores, porque la figura de Aranzana y Jareño adquiría una connotación especial toda vez que habían intercambiado su puesto de trabajo con respecto a la temporada anterior. Lo mismo sucedía con los bases, ya que Barry trabajaba la temporada pasada en Tenerife y Rivero lo hacía en León. Muchas coincidencias para dos claros aspirantes a la ACB. El León supo leer muy bien los minutos iniciales del partido para salir perfectamente de la presión que ejercía el Tenerife Rural cada vez que lograba aro. Aranzana desnudó las debilidades del Tenerife y destrozó el balance defensivo de los locales, que practicamente sin notarlo, veían como los leoneses llegaban a la otra canasta sin apenas oposición. De nada le sirvió al equipo tinerfeño la inspiración de Young, que en los instantes iniciales forzó dos pérdidas consecutivas a Mills, y el dominio local en el rebote ofensivo. Bernabé hizo primero un trabajo psicológico sobre Pedro Rivero, al que practicamente desquició, y también se atrevió a mirar el aro con cierto descaro. A la par, Mills se rehizo de su mal comienzo y corrió con un desparpajo enorme, demasiado para el Tenerife Rural. El único problema para el equipo leonés llegaba desde las luces del electrónico, ya que con apenas seis minutos jugados, sus dos pivots titulares, Barnes y Higgins, ya acumulaban dos faltas. Pese a ello, la empanada mental de los canarios permitió a los leoneses finalizar el primer cuarto con cuatro puntos de ventaja (19-23). Sería en la rotación cuando Aranzana iba a enseñar mejores cartas que Jareño. Lenzly no desequilibró ante Barry y Panadero secó a Espil, referente exterior ofensivo del equipo tinerfeño. Los locales se ofuscaron y buscaron triples sin sentido, que casi siempre tuvieron el mismo resultado negativo (uno de diez al descanso). El alero del cuadro leonés aprovechó el regreso a la cancha de Bulfoni, para olvidarse de la marca de Espil y empezar a producir en ataque. En sus menesteres ofensivos, el alero visitante fue el as que tenía guardado Amanzana en la manga y se fue hasta los once puntos en este segundo cuarto (31-40), a uno para el descanso. Tras la salida de vestuarios, el León se benefició de un Tenerife rural muy romo. Mills clavó un triple en el primer ataque Higgins aprovechó un rebote ofensivo para superar la barrera de los diez puntos (36-47). El León no tenía nada más que aprovechar los errores de su oponente, provocados por la gran defensa de los de Amanzana, para ir ampliando paulatinamente su ventaja, hasta llegar a disponer de quince puntos (38-53), después de un triple de Bernabé. Barnes, muy esforzado Las acometidas de Tyler fueron compensadas por un esforzado Barnes, que forzó tres faltas consecutivas al interior local y mantuvo el colchón de ventaja adquirido por los leoneses en los minutos anteriores. En el inicio del último cuarto, el Baloncesto León soportó la última y a la postre estéril intentona de remontada de los de Jareño. Una canasta de Espil, muy bien tapado por Panadero y Bulfoni, situó al Tenerife Rural a solo siete puntos de los leoneses (57-64). Sería Juanjo Bernabé, impecable todo el partido, quien haría saltar el partido por los aires. El base gallego leyó perfectamente la zona dos-tres local y con tres triples casi consecutivos, todos ellos después de que sus compañeros movieran perfectamente el balón, cercenó todas las esperanzas de los tinerfeños (62-75), a cinco para el final, minutos que sobraron y que sólo sirvieron para que el León dejara aún más patente la diferencia que existe entre ambos conjuntos. Panadero volvió a emerger y permitió a los suyos registrar los dieciséis puntos de ventaja, una diferencia que puede valer su peso en oro en caso de empate entre ambos clubs al término de la Liga regular.