El buen juego animó la fiesta
El Tambor estrena en su tradicional cena un singular himno para preparar el segundo ascenso

El buen ambiente que suele respirarse en la tradicional cena de la Peña El Tambor se incrementó este año un poco más si cabe por el buen papel de Baloncesto León en este arranque de temporada. El liderato liguero incrementó el ambiente de optimismo y la veterana peña incluso aprovechó para ensayar y estrenar el que asegura que será el himno del segundo ascenso a la ACB, una singular versión de la canción «Amapola» que incluirá durante esta temporada al repertorio que ofrece en cada partido desde su posición habitual en el fondo norte del Palacio de Deportes. A la cena acudió como es habitual toda la plantilla de Baloncesto León y también el cuerpo técnico al completo, y en representación del Ayuntamiento estuvo presente el alcalde Mario Amilivia, que no dudó en calificar a El Tambor como «la mejor peña de España». Amilivia aseguró que este año sí que existen muchas posibilidades de conseguir el ascenso y en este apartado quiso destacar, como principal avales, junto a la plantilla la junta directiva del equipo y el entrenador -en referencia a Gustavo Aranzana-. Y al técnico se dirigió directamente para realizar una petición: «Antes de lograr el ascenso queremos que consiga la Copa del Príncipe, queremos que ese día se oíga el Paquito Chocolatero en la final del torneo del Príncipe». El alcalde también se refirió a la labor de este peña, que además de animar los partidos de Baloncesto León y de otros equipos, realiza un intenso calendario de actividades para sus socios, incluidas excursiones y comentó: «A Gabriel Adeva -presidente de El Tambor- la próxima vez tendré que ponerle la medalla de la ciudad». En la cena de la peña no faltó el repertorio de tradiciones, como el bautizo de los «chivos», el sorteo de regalos o el baile animado por los propios músicos de la peña. En el sorteo se produjeron escenas simpáticas porque una vez más fue caprichoso. Al estadounidense Lamont Barnes le tocó un cuadro con los escudos de las cofradías de Semana Santa de la ciudad y fueron varios los que tuvieron que emplearse a fondo para explicarle que era eso que le había correspondido. Y al entrenador Gustavo Aranzana le sorprendió la fortuna dos veces. En la primera le correspondía un polo del equipo -el que usa durante toda la semana para trabajar- por lo que tras quejarse «airadamente» pidió que se volviese a sortear y en la segunda ocasión le tocó una camiseta del Ademar, que recogió de buen agrado. Y al conductor del autocar de Morales en el que viaja el equipo, se llevó un balón firmado por una plantilla con la que tantas horas pasa. Por otra parte, el equipo ha disfrutado de un fin de semana de descanso tras el partido del viernes y hoy retornará al trabajo en el Palacio de Deportes. El equipo viajará este próximo jueves a Zaragoza para medirse el viernes a las nueve de la noche en el pabellón Príncipe Felipe al CAI.