| Perfil | Benito Floro |
Floroseráel director de fútbol del Madrid pero sin poder para fichar Once años después recurren a un estudioso con polémica
El club quiere que fije un patrón de juego para la cantera y que sea el nexo con la plantilla Su paso por el Bernabéu fue decepcionante y sólo ganó una Copa
Sólo un día después de la marcha de Arrigo Sacchi, el Real Madrid sorprendió este viernes al presentar al olvidado Benito Floro como nuevo director de fútbol hasta junio de 2008, cuando expira el segundo mandato de Florentino Pérez. A diferencia de lo que anunció cuando fichó al italiano, esta vez el club ya deja claro desde el primer momento que Floro, el último técnico que hizo campeón de Copa del Rey a los blancos (1993), será el engarce entre la cantera y la primera plantilla, pero no decidirá los fichajes aunque sí será escuchado. En esta faceta de altas y bajas tendrá más influencia el secretario técnico Ramón Martínez, aunque en última instancia todo dependerá del presidente. Floro acepta su papel porque entiende que «no se puede estar en misa y repicando» y, además, «hay que repartir responsabilidades». Todo lo contrario de lo que pensó en su momento Fernando Hierro, quien sólo aceptaba regresar al club si le garantizaban plenos poderes. Madridista confeso, en paro desde hace más de un año y buen conocedor de un club donde trabajó temporada y media, será el encargado de que todos los jugadores y técnicos de la casa posean un estilo y valores bien definidos dentro y fuera del campo. Teóricamente, es el elegido para españolizar el Madrid a medio plazo, si bien nada más presentarle el club anunció el fichaje del lateral brasileño Cicinho. Su sueño es que el primer equipo se forje con «un 50% de canteranos, un 30% de españoles y un 20 ó como máximo 25% de foráneos». Cree que si la base es sólida, las estrellas llamadas a marcar diferencias brillarán más y se aclimatarán antes. «No tengo ningún temor. Sé que los protagonistas son los técnicos y futbolistas, pero me siento preparado para aportar un método de trabajo que dé un buen resultado y una el estilo del primer equipo con lo que se hace abajo», afirmó Floro durante su puesta en escena. Entiende que los grandes clubes deben identificarse con su idiosincrasia y que todos los equipos del Madrid, desde el cadete al galáctico, deben practicar un fútbol vistoso, con un ataque muy elaborado y unas pautas de comportamiento bien marcadas. Aunque a día de hoy no se contempla que este asturiano de 53 años afincado en Valencia ocupe el banquillo, es una opción que no se debe descartar si la situación no mejora con el recientemente confirmado López Caro. «Es utópico, no está planteado nada, pero el fútbol es como el arte. El escultor también suele pintar y cuando uno ama el fútbol intenta servir para distintas cosas», aseguó ayer. Benito Floro regresa once años después al Santiago Bernabéu, donde estuvo entre 1992 y 1994 y bajo cuya dirección el equipo ganó su última Copa del Rey (1993). El técnico asturiano cambia el banquillo por los despachos para hacerse cargo de la dirección deportiva en sustitución del italiano Arrigo Sacchi, quien dimitió por añoranza de su tierra y por cobrar por un trabajo que sólo hacía «en parte». Floro, nacido en Gijón el 2 de junio de 1952, está considerado como un estudioso del fútbol que tuvo una corta carrera profesional como jugador. Su última experiencia como entrenador fue la temporada pasada en el Mallorca, donde fue destituido a los cuatro meses de acceder al cargo. Su etapa como futbolista finalizó cuando sólo tenía 26 años, por problemas de vértigo. En ese periodo de su vida militó como centrocampista en los equipos de Manzanares, Silla, Benifalló, Alacuas y Alcira. El primer equipo que dirigió fue el Silla y de este pasó al Torrente, al que ascendió a categoría Preferente y a Tercera División. Luego fue contratado por el Denia y subió al conjunto alicantino a Tercera División. Posteriormente se fue a tierras valencianas y preparó al Gandía y al Alcira, con el que logró el ascenso a la Segunda División B. Onteniente, Olímpico de Játiva y Villarreal también conocieron los métodos y tácticas del técnico asturiano, capaz de hacer entrenamientos específicos y elevar a la categoría de «jugada de estrategia» un saque de banda. El éxito con el Albacete En la temporada 1988-89 se hizo cargo del Albacete, con el que empezó en Segunda B. En dos campañas le ascendió a Segunda División y en la Liga 1990-91 a la Primera División por primera vez en la historia del club manchego. Bajo su dirección, el Albacete, al que se le denominó «el queso mecánico», se convirtió en el equipo revelación de la máxima categoría del fútbol español. Terminó situado en el séptimo puesto de la tabla y en junio de 1992 Floro firmó un contrato por dos años como entrenador del Real Madrid que no llegó a concluir. Tras una pretemporada decepcionante, Floro debutó en competición oficial con el equipo blanco con una derrota en Barcelona (2-1) el 6 de septiembre de 1992. El Madrid llegó a la última jornada con opciones de proclamarse campeón, pero, por segundo año consecutivo, perdió en el estadio Heliodoro Rodríguez López ante el Tenerife (2-0) y la Liga 92-93 fue para el Barcelona. El disgusto quedó mitigado en parte con la consecución de la Copa del Rey tras derrotar por 2-0 al Real Zaragoza en la final. En su segunda temporada en el Madrid, la irregularidad del equipo fue la principal característica. Cada resultado favorable fue solapado por una debacle y a la consecución de la Supercopa frente al Barcelona (3-1 en el Bernabéu y 1-1 en el Camp Nou) siguieron grandes decepciones, como la escandalosa derrota ante los azulgranas en Liga por 5-0 y la eliminación en los cuartos de final de la Copa ante el Tenerife. Una derrota en Lérida, que dejó al Real Madrid tercero a cinco puntos del líder Deportivo, acabó con su etapa como entrenador madridista. A casa y al extranjero Ese fue un punto y seguido en la carrera de Floro, que luego volvió al Albacete -para dimitir- y que dirigió al Sporting, para ser destituido a media temporada. Luego fue al extranjero y retornó con Villarreal para luego entrenar en Mallorca.