León mira hacia el futuro
Manolo Martínez no tuvo su año pero al menos se ganó la tranquilidad con un patrocinio público hasta Pekín, y Gallardo, Sánchez y Arcilla se confirmaron como más que promesas
No fue la del 2005 la mejor temporada en los últimos años para el atletismo leonés. Pero tampoco se puede calificar de mala ni mucho menos. Quizá los éxitos que año tras año el lanzador de peso y capitán de la selección española Manuel Martínez venía cosechando sin tregua, y a los que la afición se había acostumbrado como norma casi, se echaron de menos. Pero que sus problemas, que al final tuvieron que ver con lo físico en la temporada que él más había preparado en lo deportivo, le impidieron pasar del bronce en el Mundial indoor de Madrid en marzo. Luego obtuvo resultados de podio en varias pruebas de menor orden; y no escondió su fracaso en el Mundial, donde ni siquiera se clasificó para la final. En el criterium de Salamanca, su pista talismán, obtuvo su mejor marca del año, 20,32 metros. Aunque no todo fueron malas para él, aunque sí lo pasó mal: su forma deportiva no coincidió con la puesta a punto física -buena pero errónea-, y casi se fue de León para fichar lejos por un equipo y un patrocinio que no acababa de encontrar. Tuvo que salir a la palestra y «gritar» que si quería llegar con garantías a Pekín 2008 y lograr lo único que le falta, la medalla olímpica, necesitaba apoyo. Acabó respondiendo el Ayuntamiento de León y la Diputación: se le pagarían los 96.000 euros adeudados de una beca aprobada y que no le pagaron desde el 2000 y 180.000 euros de aquí a las Olimpiadas chinas: 90.000 de municipales gracias a una bolsa de patrocinios dicen hacer logrado para el deporte de élite, 18.000 de la Diputación y 72.000 de una entidad financiera que no quisieron desvelar. Manolo se queda y se garantiza la tranquilidad que afectó hasta al leonés Carlos Burón, su descubridor y entrenador de todas las figura del lanzamiento nacional en los últimos años: hastiado y cansado medita hasta dejarlo. Los mediofondistas Sergio Gallardo y Sergio Sánchez y el marchador Francisco Arcilla fueron los otros grandes nombres del año en el atletismo. Acaban de pasar de promesas, sub 23, a ser firmes profesionales y hasta la esperanza del atletismo español en los próximos años: aspiran y tienen mimbres para ser figuras puesto que ya pelean, sobretodo en el caso del berciano Gallardo, con los grandes como Casado, Higuero o Estévez. Este último, al que batió en los Juegos del Mediterráneo (donde el leonés fue cuarto en 1.500) le dejó fuera del Mundial «por su experiencia», a pesar de que contaba con peor marca que Sergio. En cambio el fondista leonés hizo una campaña siempre entre los mejores, aunque sólo fue noveno en el Campeonato de España y abrió su abanico a los 3.000, las vallas y el cross. Incluso dejó el FC Barcelona para fichar por el UBU Incesa burgalés para el 2006, donde se le tiene por el capitán para sustituir a Isaac Viciosa nada menos. El joven gordonés Sergio Sánchez sigue sus pasos. El sub 23 ya fue al nacional también y ha hecho buenos puestos donde ha competido. Su progresión es meteórica y ya está entre la élite, lo que le ha valido fichar para 2006 por el FC Barcelona. Francisco Arcilla es otra gran esperanza. Disputó el Europeo sub 23 tras proclamarse en marzo campeón de España en la categoría promesa de marcha, título que en las categorías inferiores logró en todas excepto cadete. En Europa lo hizo bien. Por lo demás, León logró tener once representantes en el Campeonato de España. A Manolo, Gallardo, Arcilla y Sánchez se suman Jesús Zarzuelo, Ignacio Pintor, Enríque Fernández, Arantxa Iglesias, Miriam Rodríguez, Alicia Argüello e Irene Cepeda. Manolo ganó, Gallardo fue cuarto en 1.500 y el resto hicieron papeles destacados pero discretos. Otro ejemplo es la lanzadora de disco berciana Sabina Asenjo, que estuvo en el Europeo júnior y que como otros atletas del grupo de Burón o promesas de varios clubes tienen un gran futuro a medio plazo.