El Barcelona sentencia en la ida (1-3)
El equipo catalán empieza el año con otro triunfo, aunque el Zamora se adelantó en el marcador Reportajes: El abuso de Juanma Lillo

Josep Guardiola, a la derecha, junto a Lillo, entrenador del Dorados
Tres destellos en un aburrido partido le bastaron al Barça para acabar con la ilusión del Zamora, que aguantó hasta que el físico dijo basta. El Barcelona se tomó el partido con calma. No quiso forzar la máquina en ningún momento, dejando que el Zamora llevará todo el peso del encuentro. Los castellanos respondieron de forma afirmativa a la propuesta de los líderes de Primera. Ellos pusieron el ritmo, la presión y las ganas, muchas ganas. Incluso se adelantaron en el marcador gracias a una gran jugada de Xaco que dribló, regateó y marcó de forma magistral el primer tanto del partido. Un equipo de circunstancias Dejó en evidencia la alineación azulgrana, un equipo de circunstancias montado por Rijkaard, que estaba adormilado en el Ruta de la Plata. El Barça sabía cuál era su misión. Aguantar la pelota todo lo que sea necesario hasta que los zamoranos perdieran fuelle, hasta que empezara a agujearse la malla tejida por Raúl González (el técnico del Zamora) ante el Barça. Poco a poco, los locales hicieron caso a la lógica. Fueron retrocediendo, cada vez más cerca de su portería. Entonces el Barça se sintió todavía más cómodo. Sabía que, en un momento u otro, el empate iba a llegar. La calidad del Barça era superior a la del Zamora. Pudo ser Ezquerro, pero no tuvo su día. El riojano derrochó esfuerzo y voluntad en la parcela atacante. Pero la puntería la tenía desviada. Ni con la izquierda, ni de cabeza o de vaselina. No era el día de Ezquerro de cara a portería. Entonces, se dedicó a pasar. Fue la boya que necesitaba el equipo ante la actitud mas bien gris de Giuly e Iniesta. Y en su primera oportunidad, Gio demostró su calidad. En la reanudación el estado del partido cambió notablemente, ya que el Zamora, que había salido valiente, amenazante y con la zaga muy adelantada, se volvió mucho más cauteloso y lo acabó pagando en los últimos minutos, cuando la superioridad del Barcelona, sobre todo tras la salida de Van Bommel, quedó bien patente. Hundimiento físico zamorano El partido agonizaba. El Zamora se hundió físicamente. La ilusión que hasta entonces habían movido sus piernas se apagó. Los 'culés' no se inmutaron ante el bajón de los locales. Siguió con su esquema de juego, esperando a que llegarán las oportunidades. Un espléndido gol del mexicano Márquez de falta directa en el minuto 80 y otro del francés Giuly, a cinco minutos del final, certificaron la victoria del equipo catalán que acabó el partido dando una sensación de superioridad notable ante un Zamora ardoroso y plagado de buenas intenciones que acusó físicamente el esfuerzo de un primer mitad. En resumen, el Barcelona prolonga así su racha de invicto tras cerrar ayer en el partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey al Zamora con otra nueva victoria, en un partido en el que los rojiblancos se adelantaron en el marcador por medio de Xaco en su primer remate entre los tres palos, aunque en la segunda parte la calidad y el poderío físico de los catalanes se acabaron imponiendo claramente ante un equipo que se mostró animoso, que puso voluntad y que no se rindió nunca a pesar del rival que tenía enfrente.