Esta Ponferradina va en camino de superar los registros de Tomé
Las últimas victorias y el estado de forma permiten al equipo aspirar a lo máximo en la segunda vuelta

campeón
El tramo final de la primera vuelta que se cerró el domingo ha resultado sencillamente impresionante para una Sociedad Deportiva Ponferradina que parece en estado de gracia. Sólo las dificultades por las que atravesó el equipo en el arranque de la temporada han impedido que los bercianos concluyan la primera fase de la temporada instalados en un puesto de promoción, aunque bien mirado eso es algo que no debe preocupar en exceso, habida cuenta de lo mucho que resta por jugarse. Tardó en hacerlo, pero al final la maquinaria blanquiazul parece puesta a punto para afrontar cualquier reto y son varios los que se avecinan en las próximas semanas. De momento, el primer escollo que suponía rendir visita a la cancha del líder ya se ha saldado con total fiabilidad. Para encontrar las claves de esta sorprendente mutación dentro de un equipo que presentaba multitud de dudas, habría que detenerse en un hecho tan sencillo como que ahora mismo Pichi Lucas tiene a todo su plantel en disposición de jugar, algo que por unas u otras razones nunca se dio a lo largo de la primera vuelta. También puede interpretarse como un factor a tener en cuenta lo intenso que resultó, tanto física como anímicamente, la campaña anterior, en la que se rozó el ascenso a Segunda División. Fueron demasiados partidos y excesivos minutos repartidos entre las mismas piernas casi siempre. Quizá resulte excesivo hablar de saturación de fútbol, pero es evidente que los jugadores no son máquinas y necesitan reposar. Las variantes en el equipo han sido escasas con relación al año anterior. La presencia de Alberto por Povedano en la zaga y la llegada de dos delanteros como Ribera y Pavone marcan ahora mismo la diferencia con respecto al equipo base de Tomé. Pichi tiene todavía trabajo por hacer y su principal objetivo es encontrar un centrocampista que desempeñe el rol que hacía Miguel, especialmente en los partidos de casa. Gorka y Úriz son una bendición, pero ofrecen prestaciones diferentes a lo que el equipo precisa a la hora de construir. Se reclama la llegada de refuerzos en la zaga, pero si Bornes y Soto concluyen sus particulares calvarios, la cosa no pinta mal ahí atrás. Las bandas están bien cubiertas y además ahora los laterales, antes Toñín y últimamente Chupri, así como Fuentes por la izquierda, se convierten en estiletes ofensivos cuando es menester. Arriba, Gonzalo Pavone ve portería con poca profusión pero eso importa menos cuando gente como Rubén Vega o Diego Ribera asumen ese papel. La única pega del asunto es que hasta mayo, cuando se decide todo en esta compleja competición, restan cuatro meses. Mucho tiempo.