Víctor: «A todo el mundo le interesa que la semifinal sea Madrid-Barça»
Víctor Muñoz, técnico del Zaragoza, afirmó el domingo que «todo el mundo» desea que el Barcelona, su rival en los cuartos de final de la Copa del Rey, supere la eliminatoria para que, de ese modo, se pueda dar un duelo Madrid-Barcelona en una de las semifinales de este torneo. El técnico zaragozista, que hizo estas declaraciones tras el empate de su equipo a dos en Mestalla, afirmó que «a todo el mundo le interesa que la semifinal de Copa sea Barcelona-Real Madrid». «Menos al Zaragoza, a todos, a los medios de comunicación, a los aficionados, etcétera, pero veremos al final lo que pasa», agregó. El partido de ida de los cuartos de final entre el Zaragoza y el Barcelona, jugado el pasado miércoles en la Romareda, terminó con un 4-2 favorable a los aragoneses, y se convirtió en la primera derrota de los catalanes tras dieciocho partidos consecutivos saldados con victoria en todas las competiciones que disputa. Giuly no se va Mientras, el francés Ludovic Giuly aseguró ayer que no piensa dejar el Barcelona para regresar a su país porque, según él, sería dar un paso atrás en su carrera, ya que considera que actualmente juega en «el mejor equipo del mundo». El extremo azulgrana recordó que, pese a tener ofertas de varios clubes de la Liga francesa, aún le queda «otro año de contrato» y por su cabeza no pasa abandonar el Barcelona, «donde me encuentro muy bien y con el que quiero seguir jugando para ganar títulos». Giuly explicó que, tras conocer el interés de varios clubes en ficharle, mantuvo una conversación con el técnico azulgrana, Frank Rijkaard, para ver que pensaba de su posible marcha a otro club. «Pero sólo hablamos dos minutos, porque el entrenador me dijo que contaba conmigo y que no quería que me fuera a otro equipo», desveló. El extremo azulgrana admitió, no obstante, que está atravesando por «un momento difícil» desde la irrupción de Lionel Messi en el once titular, «porque antes jugaba siempre y ahora lo hago menos». Sin embargo, el francés tiene claro que el grupo está por encima de las individualidades y, por tanto, no le queda más remedio que aceptar su suplencia en determinados encuentros.