Diario de León

El excesivo respeto protege la viña de la Deportiva y Real Unión

La escasez de oportunidades marcó uno de los peores partidos de la campaña en El Toralín

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Ramón Díez - ponferrada
Ponferrada

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Suele ocurrir en el fútbol que cuando un encuentro despierta tanta expectación a priori como lo hacía del de ayer entre la Deportiva y el Real Unión, al final el partido resulte un petardazo en toda regla. Se le pueden buscar mil explicaciones a tamaña decepción y todas resultan igualmente válidas pero al espectador todo eso le importa más bien poco porque si el actual campeón y subcampeón del grupo, no son capaces de ofrecer algo más de fútbol, la cosa es preocupante. La primera parte fue para olvidar y su continuación no mejoró en exceso. Bien es cierto que hubo un momento en esta segunda mitad en la que el encuentro acabó siendo un correcalles del que pudo salir el vencedor si alguno de los dos equipos hubiera atinado con el marco enemigo. Fue lo poco salvable en cuanto a oportunidades de un partido espeso y sin chispa alguna. Puestos a analizar las razones de este despropósito, es posible que el calor, como apuntaban los técnicos a la conclusión del partido, pudieran afectar a los jugadores. Siempre es traumático pasar del frío reinante en este invierno a una temperatura más que primaveral como la que había ayer en Ponferrada. También es verdad que los locales no andaban muy finos últimamente y ahí están los resultados. Llevan un mes sin hacer un gol, aunque tampoco recibieron ninguno. Se está acusando en exceso la baja forma de Rubén Vega, el hombre que hasta hace unos partidos había mantenido al equipo a base de goles y fútbol de alta escuela. Si Rubén no está sus compañeros lo notan porque hoy en día nadie parece capaz de tomar su relevo. Asier, salvador en otras tardes, ayer tampoco anduvo fino y terminó marchándose antes de tiempo para dar entrada a Ramón Pereira. Buscaba Pichi con ello romper la defensa en línea de los guipuzcoanos y, en efecto, el emeritense creó cierto desasosiego en la zaga visitante. Sin embargo, la estrategia no le reparó los resultados apetecidos al entrenador aunque el partido atravesó por una fase de más concesiones ante una y otra portería. Si bien no hubo ninguna ocasión reseñable en el primer tiempo, en la segunda sí que pudo moverse el marcador. Primero se acercó el Real Unión aprovechando un mal despeje de Fuentes aunque por fortuna Badiola remató junto al palo pero por fuera. Minutos después, los locales pudieron marcar por medio de Chupri, que había adelantado su posición con la entrada de Toñín, pasando Fran al centro. El palentino se quedó solo ante Otermin y quiso hacerle una vaselina, pero el meta atajó in extremis. Por cierto que luego el meta arrolla a Chupri en una acción idéntica a la de Rubén Vega en la fase de ascenso con el Alcalá, cuando entonces el árbitro decretó el penalti que luego marró Rubén. Ayer Docabo Otero dejó sin sancionar la acción. A falta de un cuarto de hora también pudo marcar Badiola en un balón que le retrasaron desde la frontal del área local, cuando el exterior derecho del Real Unión optó por un potente lanzamiento que terminó con el cuero saliendo ligeramente elevado sobre el larguero de Manolo Rubio. Pavone falla la mejor ocasión Pero antes de esta última oportunidad de Badiola, cuando no había pasado ni siquiera un minuto desde la acción protagonizada por Chupri una asistencia de Fran dejó a Pavone totalmente solo ante Otermin y con tiempo suficiente como para pensar en el modo de batirle. El delantero local optó por el lanzamiento en lugar de buscar el regate, pero cruzó tanto el cuero que éste se perdió junto al poste en la mejor ocasión del encuentro, para cualquiera de los dos equipos. En los últimos minutos del encuentro, el Real Unión se replegó totalmente para tratar de conservar un empate que, si bien no es un gran resultado para nadie, tampoco es desechable en un campo como El Toralín. El público se marchó en silencio después de tributar algunos pitos a ambos contendientes cuando Docabo Otero señaló el camino de los vestuarios.

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