PELOTA LUCHA LEONESA 2000
A sólo tres puntos de la liguilla Variantes históricas del cinto
Ricardo y Amilivia, la mejor pareja de la liga, otorgan la cuarta posición al Club Leonés
El Club de Pelota Leonés ha finalizado su participación en el Campeonato de España de Clubes Frontón Corto Segunda División y, ha finalizado, manteniendo la categoría, ocupando la cuarta plaza de los seis componentes del Grupo A, al que pertenecían los leoneses. La fase de ascenso se jugará el próximo fin de semana -sábado y domingo- en el frontón cubierto del pueblo vallisoletano de Laguna de Duero. Para disputar esta liguilla se han clasificado los siguientes clubes: del Grupo A, Club D'Elhuyar (Logroño) y Club Jaime Oñate (Pedrajas de San Esteban-Valladolid). Por el Grupo B: Club Pelota Benahadux (Almería) y Club Arevacos (Arévalo-Ávila). El campeón y subcampeón de esta fase ascenderán a Primera División. Si se conocen, por el contrario, los clubes que han subido de Tercera a Segunda y también los que han abandonado la categoría de Primera. Estos que a continuación relacionamos serán posibles contrarios el año que viene (depende del sorteo en los grupos) del Club Leonés, que tendrá que ir tomando nota y analizando a sus futuros enemigos deportivos. El ascenso a Segunda lo han conseguido el Club Paternina (Almería) y el Gimnástico (Tarragona). El descenso desde Primera le ha correspondido al Club Quijote (Ciudad Real) y al Club Albacete. Tendrá que hilar muy fino la Federación Española de Pelota en lo concerniente a la formación de los dos grupos para el próximo año. Las distancias geográficas entre los doce clubes que compondrán la Segunda División hará que una mala decisión, a la hora de formar los grupos, suponga desplazamientos de gran envergadura con las consecuencias económicas que esto conlleva. Antes de cerrar la campaña de artículos que este comentarista deportivo viene realizando desde el pasado mes de enero, se permite la licencia de lanzar una serie de consejos desde el más absoluto respeto y mirando siempre por el bien del Club de Pelota Leonés. En estos momentos, y esto no es ningún secreto, la única pareja que está aportando victorias y puntos a su club es la formada por Ricardo y Amilivia. Ellos han sido los valedores de este campeonato y los protagonistas de que en el casillero del club figurasen nueve victorias de diez partidos disputados. Los otros diez puntos, a pesar de intentarlo con un denodado esfuerzo y entrega dignos de mención, Carvajal, Ugidos y Chobo no han podido subir ni un solo triunfo a su marcador. Las lesiones, algunas veces unidas a otra serie de circunstancias, les han privado, a ellos y a su club, de terminar esta campaña sin saborear las mieles de una posible clasificación para la liguilla de ascenso a Primera. Téngase en cuenta que el segundo clasificado (Club Jaime Oñate) disputará el ascenso con doce victorias, tres más de las conseguidas por los leoneses. Por lo tanto, estamos hablando de diferencias asumibles, nada escandalosas, ni inalcanzables. La preparación a lo largo del año, o sea, desde mañana mismo hasta el mes de enero que comenzará el Campeonato 2007, se hace necesaria y fundamental y marcará el estado físico idóneo, para salir airoso ante compromisos y parejas de jugadores de su misma calidad y nivel de juego. AL MENOS como motivo para el debate, para ser debatido desde las diferentes sensibilidades, sirva este nuevo-viejo alegato que trata de probar testimonialmente lo erróneo de eso tan cazurro del «siempre se luchó así»; es decir, con agarre el cinto actual. Y vamos a hacerlo recurriendo a testimonios ajenos ilustres, dentro de la escasísima bibliografía existente sobre Lucha Leonesa. Recopilamos sucintamente una serie de Citas que corresponden a prestigiosas plumas que describen con sencillez el fruto de sus observaciones e investigaciones en el caso del último de los autores que reseñamos. 1898 Clemente Bravo «Un rincón de la Montaña, Morgovejo», pag. 17 (...) cogidos de la correa o la travilla del pantaló...». 1920 José M.ª Goy «Susarón, Paisajes y Costumbres de la Montaña Leonesa», pag. 221 (...) con la mano derecha le cogió el cinto, con la izquierda le trabó el pantalón junto al bolsillo del lado derecho...». León M. Granizo «La Provincia de León: Paisajes, hombres, costumbres y canciones», pags. 52 y 53 (...) cogidos los mozos por los bordes del pantalón en las cinturas, o por las cintas que para ello se ponen...). 1977 F. Javier García Blanco «La Lucha Leonesa, de tradición folklórica a deporte federado». En su documentada investigación, Tesis Fin de Carrera INEF, nos presenta a Francisco López Alba (padre del popular «Francisquito» de la Empresa López de la línea León-Boñar-Sabero-Cofiñal), nacido en 1881 y que le confiesa al propio autor que él había luchado muchas veces con la braga o calzón de estameña y que el cinto no se empezó a utilizar hasta mucho después» (...). No se utilizaba específicamente el cinto, los luchadores se agarraban al pantalón que era suficientemente resistente para aguantar embestidas y tierones (...). Cuando fueron desapareciendo los pantalones de sayal, entonces se introdujo el cinto que proporcionaba un lugar de agarre más seguro (...). El cinto como lugar específico para agarrarse se empezó a utilizar aproximadamente hacia 1920 y ante la fragilidad de los pantalones que aparecieron entonces...» (pag. 65). El mismo autor recoge otra forma «histórica» de agarrarse: con una mano se coge el cinto puesto en la parte superior de la pierna por encima de la rodilla; es decir «se colocaban dos cinturones, uno en la cintura, que es el único que se conserva y el otro en la pierna, ya desaparecido. Ah, y el recurso de soltarse no se penalizaba con media caída: era, eso, un recurso más de la brega y en particular para los de menos peso cual «efecto equilibrador de la báscula». Como significativa curiosidad, en la revista de Lucha Canaria «En Brega» n.º 7/1995 y en su pag. 20 se lee textualmente «(...) y no me vengan con esa cantadera de la tradición, porque el calzón de brega actual es un invento de este siglo, puesto que en todos los anteriores en Canarias se luchó con pantalón largo y faja atada al muslo derecho, que era a lo único que podía agarrarse el contrario. El segundo agarradero que añadieron nuestros padres está matando la espectacular lucha de nuestros abuelos». Ya por nuestra cuenta, y al margen de estas variantes del cinto más o menos «históricas», analícense otras alternativas que aporten vistosidad y que alejen «los fantasmas del cinto lesionador». Sin eliminar ni desnaturalizar la idea básica del cinto identificativo, tan consustancial con la Lucha Leonesa. No se trata de suprimir sino de buscar sustitutivos válidos, admisibles y mejorables (de lo presente). También por nuestra cuenta, hasta que se debata, se ensaye y se encuentre «alternativa al cinto»; hasta que se sustituya al «cinto presuntamente lesionador» -de huesos/de músculos/de espectáculo-, qué se arriesga por probar a autorizar reglamentariamente el recurso de soltarse? Sin penalización por tanto y como recurso no sólo de defensa sino también de ataque. En plan experimental, vaya. Una buena ocasión en esa línea un tanto experimental e informal hubiera sido la también un tanto informal -e impuntual en el Calendario- Liga por Equipos; ensayo con varios presuntos beneficios añadidos: atenuar agotamientos físicos ante la disputa de varios combates seguidos, alejar el riesgo de lesiones óseas y musculares, buscar de propiciar que gane el espectáculo... y que no gane el de más cintura. Y hasta facilitar el arbitraje evitando la polémica