Delirio culé y adiós blanco
Fue una tarde de domingo de contrastes. Hubo mucha alegría en Barcelona, hubo lágrimas por un adiós en Madrid, y hubo desazón en Cádiz por el descenso a Segunda División. La caravana organizada por el Barcelona para festejar el título de Liga que recorrió las calles de la ciudad ha convocado en la capital catalana a más de un millón de personas, según los cálculos de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana. En el primer autocar, viajaron los jugadores y el cuerpo técnico del primer equipo de fútbol. Los futbolistas, en la parte descapotable, luciendo banderas catalanas, brasileñas, camerunesas o mexicanas ataviados con la camiseta conmemorativa del campeonato. Mientras, en el Bernabéu, Zinedine Zidane se jubiló en el Real Madrid en un partido extraño, polémico, que fue una auténtica montaña rusa, repleto de incidencias con vaivenes continuos en el marcador, de idas y venidas, con un penalti, con varios balones en los postes, una expulsión de Sergio Ramos y un día inspirado de Julio Baptista y Diego Forlán. «Zizou» dejó el fútbol en el Madrid con un gol de cabeza. Y el Cádiz fracasó en lograr el milagro de mantenerse en la categoría en la campaña de su retorno a Primera División y, tras caer ante el Getafe (3-1), emprende el regreso a Segunda División. Tras trece años ausente del fútbol de elite, el equipo gaditano sólo pudo resistir una temporada en Primera, para caer en esta penúltima jornada de forma agónica, aunque con el máximo apoyo de una afición que otra vez demostró su fidelidad. | 2 a 4