Diario de León

El Sevilla conquista la UEFA tras arrollar al Middlesbrough

Goleó a su rival en un último cuarto de hora de ensueño.

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Sólo su lejanísima Liga conquistada en Las Corts, hace 60 años, es comparable con el sonado éxito logrado por el Sevilla al coronarse campeón de la Copa de la UEFA en Eindhoven. Aunque sufrieron más de lo debido en el arranque de la segunda mitad, los hispalenses, guiados por el italiano Maresca, acabaron paseándose sobre el Philips Stadion y demostraron ser infinitamente superiores a un Middlesbrough que por algo acabó decimocuarto en la Liga inglesa. Los goles de Luis Fabiano, en la primera parte, Maresca (en dos ocasiones) y Kanouté, en un último cuarto de hora de ensueño, provocaron el delirio en la afición de un Sevilla que conquistó el primer título europeo en su centenaria historia. Ganó por fútbol, por fe, por agallas, por acierto en el remate, porque Palop estuvo espléndido en los momentos clave y, ciertamente, porque le llevó un volandas una afición extraordinaria. El cuadro andaluz goleó desde el vestuario, ya que salió mucho más convencido de sus posibilidades que un Middlesbrough deprimente, con una actitud impropia de un finalista europeo. Los hispalenses eludieron la euforia, pero se sabían superiores y quisieron demostrarlo desde el primer minuto, sin caer en los típicos miedos y dudas que atenazan a los inexpertos en citas así. Cogieron el balón, tomaron la iniciativa y jugaron en campo rival porque, entre otras cosas, dieron un paso al frente y defendieron muy lejos de su portería. Los jugadores entrenados por Juande Ramos, que alcanza la gloria en su primera temporada aunque debe agradecerle mucho a Caparrós, fundamentaron al principio su superioridad en el grupo de brasileños, competitivos por naturaleza en los momentos decisivos. Adriano, en banda izquierda, Daniel Alves, en todo el carril derecho, y Luis Fabiano, que fue titular en el ataque en detrimento del renqueante Kanouté, impartieron una lección magistral de ambición y desparpajo. Y de matrícula de honor Maresca, un competitivo mediocentro de lo mejor que existe en Italia. En el primer tiempo, los andaluces monopolizaron las ocasiones. Un tiro de Alves fuera, una internada de Adriano, que salvó el central Riggott cuando entraban varios al remate, y una excelente combinación entre Luis Fabiano y Saviola que salvó el portero australiano, quien al final jugó con una llamativa máscara protectora. Tanto fue el cántaro a la fuente que al se rompió, merced a la conexión entre Alves y Luis Fabiano. Cambios Juande evidenció que no le tiembla el pulso cuando, tras el descanso, dejó en la caseta a Saviola, quien apenas había participado, y apostó por la mayor envergadura de Kanouté. A McClaren, futuro seleccionador inglés, no lo quedó más remedio que apostar por el ataque. Sacó primero al italiano Maccarone, autor de goles fundamentales en las remontadas ante el Basilea y el Steaua, y luego al nigeriano Yakubu. En la segunda mitad, el Sevilla debió tocar más, dormir el partido y no permitir que, aunque fuese a base de empuje y de pelotazos, el Middlesbrough se viniera por momento arriba. Menos mal que Palop, soberbio, desvió un disparo a bocajarro de Viduka, quien luego fue objeto de un claro empujón de Javi Navarro. El árbitro alemán Fandel no lo vio y, a partir de ahí, el Sevilla se desmelenó hasta alcanzar el éxtasis.

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