Diario de León

España se presenta con ilusión y más dudas que certezas

La selección de Luis Aragonés, con una media de 25 años, es la más joven del campeonato

Publicado por
Jon Agiriano - kamen
León

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La selección española llegó ayer a Alemania y comenzó su cuenta atrás de cara a un Mundial en el que, a seis días de su debut ante Ucrania, se hace difícil imaginar cuál va a ser su papel. Esta indefinición, que tiene algo de sano escepticismo, contrasta ciertamente con lo vivido en anteriores experiencias del equipo nacional en mundiales y eurocopas, cuando España se bajaba del avión en un ambiente de optimismo cercano a la euforia, cargada de las mejores expectativas y dispuesta a romper la banca por primera vez en su historia. Esta vez es distinto. Salvo algunos irreductibles y Manolo «el del Bombo», que es uno más en la expedición española, nadie se atreve a lanzar las campanas al vuelo. Del «se van a enterar» se ha pasado al «ya veremos», y la mayoría de los aficionados y de enviados especiales opta por escudarse detrás de esa barrera de precaución que los futbolistas han sido los primeros en patentar y sacan a relucir en cada una de sus declaraciones públicas cuando recuerdan la necesidad de ser realistas y de ir «partido a partido». Este cambio de clima obedece a dos razones fundamentales. La primera es que España es una selección escarmentada. A la fuerza ahorcan, se podría decir. Y es que la colección de fracasos históricos y decepciones sonoras es demasiado extensa como para volver a tropezar en la misma piedra y elevar de nuevo las expectativas por encima de los límites de lo razonable. La segunda razón tiene que ver con un dato objetivo que no puede soslayarse. Se trata de que la España de Luis Aragonés es un equipo más de futuro que de presente. Hablamos de la selección más joven del torneo, con una media de 25 años, la más corta de la historia mundialista. Su punto exacto de maduración se antoja más cercano al Mundial de Sudáfrica en 2010 que a esta cita de Alemania. También en esto es evidente el cambio respecto a anteriores mundiales. Con Clemente o Camacho, por ejemplo, España era un bloque muy armado, provisto de tres o cuatro centuriones de colmillo retorcido y de una tropa bien bregada. Otra cosa es que, por variadas circunstancias, nunca pasara el fielato de los cuartos de final o protagonizara fiascos como el de Francia hace ocho años, pero aquellas selecciones estaban hechas y derechas.

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