Los altercados en Dortmund se saldan con 429 detenidos
Fue el resultado de los enfrentamientos entre alemanes y polacos tras el partido entre sus selecciones

La policía arresta a un aficionado alemán durante los altercados de ayer
Los 429 hooligans arrestados en Dortmund, entre alemanes y polacos, y los daños de mobiliario urbano derivados de la batalla campal, son expresión del éxito policial, según las autoridades, con que se saldó un partido considerado de alto riesgo. «Teniendo en cuenta que había en el centro de la ciudad 100.000 aficionados, más los 70.000 del estadio, los unos festejando y los otros menos, lo ocurrido es «pecata minuta», explicó ayer un portavoz de la policía al hacer balance del partido del miércoles. De los arrestados, 278 eran alemanes, otros 119 polacos y, pese a la batalla de todos contra todos, hubo 32 heridos entre aficionados «y en su mayoría contusionados, ni uno de gravedad», añadió. Por daños de mobiliario ciudadano se entiende las sillas de cervecerías que saltaron por los aires, más algún escaparate hecho añicos, papeleras rotas y algunos deterioros más. «Pecata minuta», insistió, comparado con lo que deja entrever el alto balance de arrestados, que están de nuevo en la calle y los polacos de regreso a casa, dijo. Los agentes, preparados La policía de Dortmund estaba preparada -había dispuesto un contingente de 2.000 policías- y contaba con la información de sus infiltrados entre los hooligans, tanto alemanes como polacos. La policía sabía que se estaba tramando algo, aunque no contó, según admitió el jefe del dispositivo de Dortmund, Hans Schulze, con la presencia de tantos hooligans dispuestos a la violencia. Que era un partido de alto riesgo, no sólo futbolístico, quedó claro sobre 14.00 GMT, cinco horas antes de su inicio, cuando los infiltrados policiales en las cercanías de la estación a 60 polacos fichados como peligrosos, a los que se detuvo de inmediato. Sobre las 18.00 GMT, unos 300 hinchas alemanes tomaron una plaza del centro de la ciudad, a los que la policía logró poner cerco. Una hora después rompieron la tenaza policial y empezó la batalla, con lanzamiento objetos contra antidisturbios y transeúntes.