Diario de León

La creatividad berciana deja a los alicantinos sólo con el «pelotazo»

Pichi Lucas apostó por un plan basado en los apoyos y su colega Miñambres en el juego directo

Fran resultó crucial de cara a llevar juego de ataque por su carril diestro

Fran resultó crucial de cara a llevar juego de ataque por su carril diestro

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Ángel Fraguas - ponferrada
Ponferrada

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La Deportiva Ponferradina, como propietaria del terreno de juego, comenzó el partido de ida de la eliminatoria decisiva para el ascenso a Segunda División manejando el control del balón y la disposición del juego. Pichi Lucas, sancionado, siguió el encuentro desde la primera fila del palco, mientras que en el banquillo dirigió Nistal. El dibujo concebido por los deportivistas se basó en un 4-4-2 elástico, que se convirtió en ocasiones en un 4-2-3-1, cuando de lo que se trataba era de recuperar la pelota. Mientras, el Alicante se situó sobre el césped de El Toralín con un esquema basado en el 4-2-3-1, aunque en ataque sumó los dos hombres de los carriles, cuando de lo que se trató fue de hacer daño el portal de Manuel Rubio. El entrenador alicantino, el astorgano Felipe Miñambres buscó la penetración por bandas como mejor recurso para llegar arriba. Siempre a través de balones en diagonal y con golpeo del esférico en largo, a través del lateral izquierdo Edu Albacar, con un impecable toque hacia las posiciones más adelantadas. Los blanquiazules actuaron con contundencia en defensa. El meta Rubio mandó en su parcela a toda la cobertura. Vivió el encuentro como siempre. Al ciento veinte por cien. Toñín y Chupri tomaron los laterales, mientras que Bornes y Kevin se fajaron ante las embestidas de los puntas contrarios. El delantero Marcos se mostró muy bullicioso entre la zaga local. Su juego de cabeza llevó muchos problemas a la cobertura berciana, aunque siempre salió airosa del lance. El doble pivote funcionó con Alberto y Gorka Soria, mientras los interiores ejercieron su labor de encauzar balones hacia el ataque. Tanto Fran como Asier Salcedo coordinaron sus acciones, con la finalidad de sorprender la espalda de la zaga ponferradina. Rubén Vega y Diego Ribera, sin ser dos delanteros natos, siempre han ejercido como medias puntas, pero demostraron tener peligro de cara a la portería adversaria en cada acción que tocaron el cuero. El Alicante basó su juego en el juego directo y en la segunda acción, aunque cuando recurrió al toque demostró que atesora futbolistas de un gran potencial técnico. La cobertura la tomaron los centrales Pelegrín y Salva, el primero de una gran contundencia al aprovechar su físico, mientras que los laterales Edu Albacar y Calderón, además de fijar sus marcas se emplearon a fondo en la labor de llevar los balones hacia la portería de Chema. Tito ejerció como mediocentro defensivo, mientras que Mantecón lo hizo como engarce con las posiciones adelantadas. El vasco Sendoa y Alvaro se movieron por las bandas con funciones ofensivas y el delantero Marcos se fajó, sobre todo en los balones aéreos con la zaga alicantina. Tras el gol de los locales, los esquemas variaron. La Deportiva dejó el manejo del balón, que no el control del partido, al rival, para buscar la contra. La cabeza de Marcos no entraba en el guión.

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