Diario de León

Luis mantiene su promesade dejar el cargo al no llegar a semifinales

Aragonés se descubre como hombre de palabra, mientras que la Federación quiere que siga La selección, tras un nuevo fracaso, ya tiene la mente puesta en la Eurocopa de 2008

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Andrés García - madrid
León

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El día después de la eliminación de España fue muy duro para Luis Aragonés. La noche del partido fue larga y no cumplió ni con las cuatro horas de sueño que exige su cuerpo. Estuvo primero charlando con sus colaboradores y después encerrado en sí mismo buscando una explicación a la derrota ante Francia. En ese repaso también había un hueco para pensar en el futuro. En su futuro. Cuando España logró el billete para la Copa del Mundo, el seleccionador hizo una apuesta pública. «Si no quedamos entre los cuatro primeros, me marcho». Un órdago. Y no llevaba cuatro reyes. Pensaba colocar a esta selección en el mismo escalón que Alemania, Italia, Francia o Argentina. Pero como no ha ocurrido ahora se encuentra en un cruce de caminos, con una señal grande que apunta hacia la dirección general deportiva de la Federación o a otro club. El camino que apunta a la continuidad es angosto y puede estar plagado de espinas y de chinas. Luis estaba ayer mucho más abatido que la noche del partido. Y fue dejando sus mensajes a los diferentes medios bajo el mismo denominador común. El adiós. Entiende que es preso de sus palabras y que ahora es complicado dar marcha atrás. «Como máximo responsable, soy el máximo culpable de que nos vayamos tan pronto. No hemos hecho un gran Mundial. Mientras no se consiga llegar a una final o ganarla es un fracaso para el fútbol español. Dije que me iría no quedábamos entre los cuatro primeros. El listón era alto y pensé que lo conseguiría. Lo he dicho. Y no cambio el discurso. No es cuestión de plazos, de dos o tres días. Hablaremos y punto. Las decisiones se toman con la frialdad que se tienen que tomar». De sus reflexiones en voz alta se desprende que está aturdido y que piensa cumplir su palabra. Posiblemente esperará un par de días para medir con más sosiego, el calibre de la crítica futbolística. Si vislumbra o aprecia el menor síntoma de rechazo no se moverá de su actual postura y convocará a los medios de comunicación para hacer pública su renuncia al cargo de seleccionador nacional. Por su parte, los dirigentes de la Federación conocen de primera mano el desánimo del seleccionador y esperan reunirse con él hoy o mañana para persuadirlo de su postura. El secretario general, Jorge Pérez, comentó ayer que «Luis tiene todo el respaldo y el apoyo de esta Federación». «Creemos en el proyecto que ha creado con gente joven y queremos hacerle ver que no tiene que ser preso de sus palabras. Por eso nos reuniremos y nos escucharemos todos».

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