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París proclama a Landis sucesor de Armstrong en la dinastía campeona
Pereiro le acompañó en la foto final como segundo clasificado en el podio y Kloden tercero El ciclista americano tuvo una infancia humilde regida por los principios menonitas
El estadounidense Floyd Landis, del Phonak, fue aclamado en París como vencedor del Tour de Francia, y se convirtió en el sucesor de su compatriota Lance Armstrong en la dinastía de los campeones, mientras que el español Oscar Pereiro, del Illes Balears, le acompañó en la foto final como segundo clasificado y el alemán Andreas Kloeden, del T-Mobile en la tercera plaza. Una vez finalizada la última etapa entre Sceaux y la capital francesa, en la que se impuso con autoridad el noruego Thor Hushovd, del Credit Agricole, el mismo que ganó el prólogo, al completar en 3h.56.51 los 154 kms de recorrido, Landis se convirtió en el tercer americano que inscribe su nombre en el palmarés de la «grande boucle», tras Greg Lemond y Armstrong, su ex jefe durante tres años en el US Postal. Landis, de 30 años, logró en su quinta participación en el Tour y en el segundo año como líder del Phonak, mantener la bandera de los Estados Unidos en lo más alto del podio de los Campos Elíseos, escenario que homenajeó como merece al «héroe de Morzine», un hombre cuya cita más inmediata será el paso por el quirófano para colocarse una prótesis en la cadera que le martiriza con dolores sobre la bicicleta. Su paso a la historia Landis pasó a la historia al rematar con broche de oro una hazaña que se recordará en los libros sagrados de esta prueba centenaria. Tras sufrir un desfallecimiento en La Toussuire donde perdió 8 minutos, resucitó al día siguiente en una jornada con 5 puertos para recuperar el tiempo perdido en un enorme «golpe de rabia» y tras sufrir la mayor «humillación» de su vida. Aquella gesta le costó a la postre el maillot amarillo al español Oscar Pereiro, el gran animador del Tour con 5 días de amarillo. El alemán Kloden, segundo en 2004, hizo su homenaje como tercero a su compañero y amigo Jan Ullrich. Carlos Sastre (CSC) terminó en una cuarta plaza que puso saber a poco después de una gran carrera, mientras que Haimar Zubeldia (Euskaltel) ocupó una meritoria novena plaza. El Tour 2006 ha sido caprichoso, imprevisible y loco, alejado del pronóstico marcado de los últimos 7 años. Ha ofrecido un espectáculo interesante y atractivo hasta el último kilómetro, a pesar de que los antecedentes fueron patéticos, como admitió el director Jean Marie Leblanc, que abandona el cargo tras 18 años de servicio. Las exclusiones de los favoritos y el ambiente previo por culpa de las consecuencias de la Operación Puerto, hicieron temer lo peor, pero la realidad fue otra con los corredores en el asfalto. Nadie preguntó por Ullrich, Basso o Mancebo. Tampoco por la media de velocidad. La primera semana aportó lucimiento a los esprinters, la segunda escapadas y caídas, con cambios constantes de líder; y la tercera y última, con los Alpes como escenario, la caída y la resurrección del nuevo campeón, con los españoles enfrascados en debates de solidaridad en carrera. Pereiro, las prestaciones de Sastre en la montaña y el premio al más combativo del cántabro del Saunier Duval David de la Fuente son los mejores recuerdos del ciclismo español en la 93 edición del Tour. «Por fin he conseguido hacer realidad el sueño de toda mi vida» FLOYD LANDIS Ganador de la ronda gala 2006 A pesar de que en muchas ocasiones pueda parecer distante, Landis está muy bien visto por sus compañeros dentro del equipo. Se ha preocupado de que todos ellos en el Tour tengan una oferta para renovar por dos temporadas. Se pasa todo el día cantando canciones de Bruce Springsteen. Se las sabe de memoria, y cuando le preguntan por su historia personal no le importa hablar de ella, aunque ya es muy conocida. «Mi vida no tiene nada de original, pero entiendo que les interese a los periodistas. Sé que es bonita, pero la he contado tantas veces» comentó el ganador del Tour. Una vida que, tarde o temprano, acabará en el cine. Vivía en una granja, en el condado de Lancaster (Virginia), en los Estados Unidos, junto a un hermano y cuatro hermanas. Fueron educados en los principios de la religión menonita. Su padre era conductor de un camión que trabajaba para la comunidad. Transportaba materiales para la construcción. En la granja tenían animales que les servían como alimento en algunos casos, además de árboles frutales y un prado. Su madre era la que se ocupa de los niños. Los menonitas rechazan toda influencia del mundo exterior. «No teníamos radio, ni televisión, ni ordenador... No era una mala forma de vivir, al contrario. La idea era ser feliz y ocuparse unos de los otros». Decidió cambiar de vida y sus padres no entendieron muy bien aquello, y durante muchos años sus relaciones no fueron nada buenas. «Hoy en día las cosas van mejor», señala Floyd. Lo pasó mal cierto tiempo, pensando que no hacía lo adecuado, señaló. Un compañero de clase, Eric Gebhard le hizo descubrir el ciclismo.