BALONMANO
El Kiel aprovecha el escaso rodaje del equipo de Cadenas Un buen inicio derrotando a la «bestia negra» eslovena
El Hamburgo jugará la final, mientras el Ademar la consolación ante el Veszprem
No pudo ser. Con apenas doce días de entrenamiento y dos bolos mal jugados, intentar llegar a la final de un torneo de semejante potencial afrontando dos partidos en un mismo día, es algo que en estos momento el conjunto de Manolo Cadenas no está capacitado para realizar a tenor del escaso rodaje y falta de acomplamiento de un bloque, que no hay que olvidar, cuenta con siete jugadores de calidad pero nuevos, circunstancia que mediatiza sobre manera el rendimiento para ser capaz de derrotar a una escuadra del poderío del Kiel. Pese a ello, el Ademar lo intentó, pero está claro que el mayor potencial y rodaje, y el hecho de jugar en cancha conocida fueron factores determinantes para que los teutones comenzaran mandando en el marcador primero, posteriormente abrieran una diferencia amplia (22-14 al descanso) que al final resultó imposible de remontar para los pupilos de Cadenas, que buscaron con más corazón que cabeza, dar la vuelta a un partido que nunca tuvieron ganado pese a ponerse a sólo tres tantos de diferencia (24-27). Esto fue un espejismo, ya que el esfuerzo realizado por la escuadra leonesa facilitó a los locales que en tres acciones recobraran la normalidad de una diferencia que se mantuvo en torno a los cuatro goles en el tramo final del partido. Al final, serían cinco los tantos que marcaron la diferencia de un partido al que, por lo visto, la escuadra leonesa, pese a su evidente potencial, llegó corta de una preparación para poder presentar la batalla de igual a igual a un Kiel que se verá las caras, según el guión establecido y deseado, con el otro conjunto alemán: el Hamburgo. Para la consolación queda un encuentro ya conocido entre los aficionados y que medirá a los húngaros del Veszprem con los leoneses. Otro cruce donde tendrá mucho que decir la capacidad de recuperación en el escaso margen de horas que resta hasta que ambos conjuntos se vean cara a cara.