Diario de León

El carácter de Marta Domínguez le lleva a repetir su oro en 5.000

La atleta palentina, que no pensaba competir en esta prueba, gana así su segundo europeo

Marta Domínguez hace un gesto de victoria al cruzar la línea de meta

Marta Domínguez hace un gesto de victoria al cruzar la línea de meta

Publicado por
Fernando Miñana - gotemburgo
León

Creado:

Actualizado:

Marta Domínguez es campeona por casualidad. O por empeño de José María Odriozola. Aunque quien mejor lo sintetizó fue ella misma: «Él ha puesto la cabeza y yo las piernas». Porque la española había huido de los 5.000, su prueba fetén, la que le ha convertido en una de las mejores deportistas de la historia de España. En esta distancia, en la que se maneja con una maestría asombrosa, es en la que ha logrado cinco medallas de las grandes. La quinta, de oro reluciente, cayó ayer. Es la séptima para la delegación española, que gracias a la palentina ha remontado hasta el séptimo puesto en el medallero. Y ha sido una casualidad, porque en Gotemburgo sólo quería correr los 10.000. Una manía. Para huir de la presión, de la ansiedad. Pero después de acabar séptima en esta prueba, cuando estaba convencida de que regresaba a casa, Odriozola se cruzó en su camino. El presidente de la Federación se sentó ante ella, Cara a cara, y poco a poco le hizo cambiar de opinión. Que si mira quién corre. Que si va a ser una carrera táctica. Que si no lo haces te vas a arrepentir. Y entró en razón. Y cuanta razón tenía. Porque Marta Domínguez lo bordó. Desarrolló otra carrera magistral. Sólo un dato: no perdió la cuerda ni en una de sus zancadas por las doce vueltas y media. Eso supone recorrer menos metros que las demás. Y eso le permitió ser la más fuerte en la última vuelta, que tampoco fue una locura (1.03). Los primeros amagos Pero la carrera tuvo más miga aún. Marta, que luce una nueva cinta del pelo, estuvo resguardada en la panza del grupo. Sólo se asomó por delante a falta de cuatro vueltas. Atenta a los cambios, mirando de reojo como iban cayendo rivales, hasta quedarse cuatro. Una, la británica, Jo Pavey, limpió la cabeza. Un último mil en 2.49 hizo la selección definitiva. Pero ahí se quedó su lucimiento. Aún le quedaban dos más. Y en la última curva se produjo el golpe de gracia. La rusa Lilya Shobukova (plata) se abrió al ver que la turca Elvan Abeygelesse (bronce) acechaba por su derecha. Fue un movimiento más bien sutil. Pero suficiente para que Marta le hincase el diente y se colase por dentro para imponer su velocidad en la recta. La española volvía a ser campeona de Europa. En seis días había batido un récord de España y ganado una medalla de oro, la segunda en unos Europeos, en los que nunca ha bajado del podio (fue bronce en Budapest'98). En los Mundiales, además, ha sido subcampeona en dos ocasiones. Casi nada. Marta Domínguez fue agradecida con el culpable de su cambio. «Esta medalla es suya (de Odriozola) porque he corrido gracias a él. Tuvo que convencerme y no fue fácil. Pero él lo tenía muy claro», explicó la palentina.

tracking