La Deportiva descubre en Alar un lugar ideal para perder el tiempo
El mal estado y las reducidas dimensiones del campo convierten el partido en un calvario

Asier Salcedo trata de llegar a un balón aéreo que finalmente atrapa el meta palentino Dani Roiz
La Sociedad Deportiva Ponferradina disputó ayer en tierras palentinas un nuevo encuentro de preparación de cara a la Liga frente al Palencia. Aprovechando la Fiesta de las Piraguas el cuadro berciano visitó la localidad de Alar del Rey que registraba un gran ambiente a lo largo de toda la jornada. Era un escenario idílico para practicar el piragüismo o disfrutar de la naturaleza, pero nunca el lugar propicio para jugar un partido de fútbol de cierto nivel. Y ello con todos los respetos hacia la Unión Deportiva Alar, cuyo campo es aceptable para la categoría provincial en la que militan los palentinos. No era desde luego el mejor escenario para la Deportiva ni tampoco para el Palencia. Antes del choque cayó una impresionante tromba de agua que dejó el terreno encharcado en algunas partes y eso se convertía en un serio peligro para la integridad de los jugadores. El Palencia presentó una escuadra más física y ahí cobraron ventaja los de Del Barrio. En una penetración por la banda izquierda, Nacho Calvillo le ganó la espalda a Recamán, que volvía a jugar como lateral derecho en el primer tiempo. Calvillo puso el balón a placer para que David Lago fusilara a Rubio. A partir de aquí los «locales» se dedicaron a contener las escasas intentonas ofensivas de los blanquiazules que ayer volvieron a lucir su equipación habitual. Los de Lucas trataban en vano de burlar el ferreo marcaje del cuadro palentino, en el que ya es el once titular que presuntamente alineará el técnico vasco en el choque inaugural del campeonato contra el Alfaro. A pesar de ser un partido amistoso, se produjeron algunos altercados casi siempre con Guille y Diego Ribera como protagonistas porque los zagueros morados no se andaban con chiquitas. Encima, el árbitro no supo imponer su autoridad, si no era a base de tarjetas. Nacho y Aitor Blanco la vieron en el primer acto. Con la Deportiva controlando, un despeje del Palencia provocó la soledad de David Lago ante Manolo Rubio, pero el meta de Leganés impidió con su intervención en el mano a mano el segundo de los locales. La única acción de relativo peligro por parte de los bercianos llegó a consecuencia de una buena triangulación por banda izquierda con centro final de Fuentes al que no llega ni Guille, ni tampoco Diego Ribera. Y así acabó el primer acto. En la segunda mitad Pichi Lucas realizó el habitual carrussel de cambios, mientras que el Palencia seguía dando minutos a sus titulares. Fruto de esa situación, eran los morados quienes controlaban el partido, pese a que el juego se niveló por momentos y se produjeron más alternativas que durante la primera parte. La Deportiva pudo haber conseguido el tanto del empate cuando el canario Jotha puso un balón arriba que se «comió» el meta local Dani Roiz y Carletes tocó con la testa en el segundo palo pero ya en una posición muy forzada, por lo que no pudo precisar su remate para ponerlo dentro del marco. También el Palencia pudo haber aumentado su ventaja merced al clamoroso error del asistente que cubría su ataque, no señalando fuera de juego evidente al delantero morado Carlos que se plantó solo ante Sierra. El meta rozó con la punta de los dedos para desviar a córner en una ocasión manifiesta de gol. La Deportiva jugaba en esta segunda mitad con Sierra bajo palos, Rubén Alba, Bornes, Nacho y Espasandín en defensa, Recamán, Úriz, Jotha y Raponi en la medular, con Carletes y Risso como hombres más avanzados. Pichi volvió a demostrar que no quiere poner en riesgo la integridad física de sus dos únicos centrales, a día de hoy, como son Kevin y Bornes. Repartió responsabilidad poniendo a uno en cada tiempo y tras el descanso tuvo que ser el asturiano Nacho el que ejerciera de improvisado central junto al capitán Bornes. El caso es que la batalla quedó descompensada entre un equipo llamado a estar peleando la promoción a Segunda División y otro integrado por una mezcla de titulares y jugadores del filial que se limitó a cumplir el trámite. Alfonso del Barrio buscaba el resultado y lo encontró. A la Deportiva no le interesaba ninguna guerra a poco más de una semana para empezar la Liga y en cambio los morados querían realizar allí un ensayo general para el inminente campeonato. Todas las ideas son válidas cuando no hay puntos de por medio. Dos no juegan si uno no quiere y los de Pichi renunciaron al combate. Eran lo menos malo que podían hacer, dadas las circunstancias.