Con ambos pies en el suelo
España huye de las alabanzas y trabaja con confianza e intensidad para medirse a Angola

Pau Gasol ya es el quinto máximo anotador del campeonato con una media de 24.3 puntos por partido
La selección española tiene los pies en el suelo. El equipo de Pepu Hernández es consciente de su enorme capacidad y de la ilusión que ha generado, y el objetivo es marcar un hito en este mundial, pero el ambiente de euforia que se vive en España no ha llegado a Hiroshima. Técnico y jugadores no dejan de recibir elogios, pese a lo cual no desean dejarse influir por un clima de optimismo excesivo que pueda perjudicarles. Hernández defiende que «el equipo no está crecido, está fresco, contento, con humor, y creyendo, con gran confianza, en las posibilidades, pero no hemos hecho nada hasta ahora y sabemos que no se nos va a entregar algo sin luchar por ello». El seleccionador y los dirigentes federativos que se encuentran en Japón no han necesitado por el momento insistir a los jugadores en que deben abstraerse del entorno y continuar su trabajo con total intensidad. Ni unos ni otros olvidan las decepciones -en más de un caso rotundos fracasos- que se han sufrido, en el momento de la verdad, en los últimos campeonatos. Preparados Mundial de Indianápolis 2002 (adiós en cuartos ante Alemania), Eurobasket de Suecia 2003 (se perdió el título contra Lituania), Juegos Olímpicos de Atenas 2004 (dolorosa derrota ante EE. UU.) y Europeo de Serbia 2005 (sin Gasol, otra despedida ante Alemania, en semifinales, y ridículo en la lucha por el bronce), deben ahora servir de experiencia. Por ello, Pepu insiste en que «la gente debe estar preparada para los días malos». Para el técnico es vital «relativizar» todo lo bueno que se dice del equipo español. «El camino es larguísimo y dificilísimo», recuerda, y destaca que las primeras jornadas de competición han permitido ver ya a cuatro equipos «con un potencial extraordinario»: Grecia, Italia, Argentina y Estados Unidos. En vez de jugar a hacer cábalas, el seleccionador prefiere ocuparse del estado de su equipo. Y reconoce que «hoy, de momento, estoy tranquilo». Esa tranquilidad se vio también ayer en las caras de los jugadores, que se divirtieron en la cancha. Por la tarde, descanso. España «es una piña», insisten los jugadores. En ellos ha calado la máxima del técnico: «Ocio, descanso y trabajo». Están felices. Y con ganas de volver a la cancha.