Diario de León

España se ceba con Japón a la espera del cruce contra Serbia (55-104)

Felipe Reyes debutó en el campeonato pero como sigue con molestias no jugó mucho Cuatro de los seis americanos regresan a casa Argen

Reyes protagonizó la noticia positiva con su reaparición en la cancha

Reyes protagonizó la noticia positiva con su reaparición en la cancha

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Amador Gómez - hiroshima
León

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Ha sido la paliza del campeonato. España se cebó con Japón en su despedida de Hiroshima y con la cabeza puesta en Serbia y Montenegro, la actual campeona del mundo, a la que se enfrentará el sábado en Saitama -cerca de Tokio- en los octavos de final (13:00 hora española). El 55-104 final refleja lo ocurrido en la cancha: fue un entrenamiento con los anfitriones como sparring que Pepu Hernández utilizó para dar minutos a los jugadores del banquillo. También sirvió para que debutase Felipe Reyes, ausente los cuatro primeros partidos por una lesión en la espalda. Del pívot madridista se espera que sea una pieza importante en la fase final de Saitama. Ayer jugó cuatro minutos y medio ante los japoneses y rindió a un nivel aceptable, aunque sintió molestias y el seleccionador prefirió no forzarle. España no tuvo rival en ningún momento del encuentro. Pero, escarmentados de los ocurrido ante Angola, todos los jugadores se emplearon con gran intensidad y quisieron dar otra muestra de autoridad para avisar de su ambición y poderío a futuros rivales. El primero de ellos es de cuidado, nada menos que la selección defensora del título, aunque el errático deambular de los serbio-montenegrinos por el campeonato invita a la esperanza. Relatar lo acontecido en la cancha del Hiroshima Green Garden no es fácil. Baste decir que con el equipo titular sobre la cancha la selección llegó a tener una ventaja de 39 puntos tras el descanso (27-66), después de un parcial de 0-19. Los jugadores hispanos tuvieron a Japón sin anotar durante seis minutos y medio. Visto lo visto, Hernández afrontó el último cuarto con cuatro suplentes en el parqué: Sergio Rodríguez, Rudy Jiménez, Álex Mumbrú y Marc Gasol. Los nipones estuvieron otros tres minutos y medio sin conseguir una canasta mientras los españoles lograban 11 puntos, un tanto cada 19 segundos. El marcador reflejó un 38-89 un tanto sonrojante. La distancia de 51 puntos parecía más que suficiente, pero los jugadores no habituales parecían tener muchas ganas de gustar, de confirmar que se puede confiar en ellos para más elevadas misiones. En partido tan cómodo, Pepu Hernández tampoco hizo nada por frenar al equipo español. Sólo el exceso de filigranas innecesarias provocó que la diferencia final en el marcador quedase se quedase en 49 puntos. Sin compasión Pau Gasol reconoció tras el partido que no hubo compasión. «¡Qué le vamos a hacer! Hemos hecho nuestro trabajo», dijo el pívot catalán con un gesto compungido que nadie creyó. Lo mejor del partido fue la afición. El equipo japonés, pese a estar eliminados de la competición antes de iniciarse el encuentro y a la marcha del marcador, siempre hizo gala de un encomiable espíritu de lucha que permitió al increíble público que abarrotó el pabellón organizar una auténtica fiesta en los graderíos. Los asistentes no dejaron de animar a los jugadores locales hasta el pitido final no dejó de animar a los locales y vibraron de lo lindo con cada una de las escasas canastas de su equipo. Todo inútil. Los números de España frente a Japón resultaron apabullantes: 47 rebotes frente a 25, 60 puntos en la pintura ante los 14 de los locales, 16 al contraataque por sólo 2 de los asiáticos. Ejemplos que ilustran, por si el resultado final no fuera suficiente, la relaidad del partido. Cinco jugadores se repartieron el poderío anotador español. De nuevo fue Gasol el líder, con 21 puntos, por delante de Juan Carlos Navarro, que demostró estar muy fino en ataque con sus 18 tantos.

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